Cuando no hay fechas exactas de volvernos a ver:

Las distancias se hacen más largas, 

Los días son una tortuga con muletas, un pájaro sin alas. 

Cada segundo un desgarre del alma.

Sonrisas forzadas, de ojos tristes,

Nacen y se mueren en un instante para complacer o no preocupar.

La fuerza del presente se desgasta con la nostalgia, y cuesta construir futuro,

 Y por mucho que lo intentas, no te libras del peso del dolor.

Siempre se extraña a alguien, pero hay hilos rojos irrompibles:

 Pasa el tiempo y no se olvida, sino se recuerda más.

Te aferras a los momentos, como a la soga que te salva de precipicio,

 Te amarras a los recuerdos, para que el tiempo no se los lleve.

Caminas por lugares de flores grises, y el canto de aves en bemoles.

 Quieres detener la marcha pero la vida no te da permiso.

Con paso desmadejado, caminas pero no avanzas:

 La añagaza de la esperanza te cautiva pero no convence.

Pero esta perogrullada ya cansa, 

porque esta realidad es ya consustancial

 en el hombre que vive de quimera en quimera, 

sin alcanzar el doloroso ardor de la verdad.

L.V.