FILOSOFANDO_

Aquí en mi rincón filosofando, me pregunto y les pregunto, ¿por qué se llamaba Greco?… ¡porque no era español!, ¿a ver a qué les suena Domenikos Theotokópoulos?… ¡claro, el hombre era griego! Nació en Creta, en 1541, y allí vivió hasta sus primeros años de juventud.

El_Greco

Retrato de un caballero anciano, considerado autorretrato (1595-1600), Museo Metropolitano de Arte, Nueva York, EE. UU.

Dado que Creta, para la época, se encontraba bajo el dominio de Venecia, la isla se convirtió en un portento en tanto su situación geográfica y su tradición comercial, y así, la situación social en la isla se establecía como una convivencia tolerante ante el tránsito bidireccional de la población (no sin que hubiera resquemores de fondo por el tema religioso).

Allí el Greco aprende a pintar sobre madera, refiriendo sus pinturas a los iconos post bizantinos propios de la época. Pero dada la relación con Venecia, en los artistas del momento se crea una especie de internacionalización, en tanto se les requería un bilingüismo en sus obras, de manera que combinarán tanto el estilo tradicional griego como el estilo italiano. Así el Greco adopta ese patrón, como tantos otros artistas propios de Creta, pues la isla era pródiga en pintores y la competencia era abundante.

Ante tal situación de competitividad, el Greco comprende que su vida y su obra no tendrán mayor relevancia si permanece en Creta, y es entonces cuando a partir de su obra La pasión de Cristo, obtiene de Venecia el permiso de vender en subasta, y se infiere que, dicha subasta tendría como finalidad la recolección de fondos para trasladarse a Venecia.

Una vez en Venecia, a donde se traslada sobre el año 1566, el Greco crece como pintor bajo la influencia de Tiziano y Tintoretto, y así se readapta al mundo occidental, pero siempre destacando su origen cretense pues, el ser proveniente de Creta y ser bilingüe le brindaba categoría, y lo lograba manteniendo su firma en griego: así sembraba sus raíces en Italia siendo migrante.

Pero la sombra de Tiziano y Tintoretto es tan grande que, en Italia, el Greco comprende que nunca llegaría a superarla, por lo cual y tras conocer a unos españoles decide irse a España.

Llega a España con pretensiones de hacerse con la gracia del rey Felipe II en Madrid, más ante lo infructuoso de dicha tarea decide instalarse en Toledo. Y allí, en principio, le toca vivir la angustiosa situación del inmigrante que aún no tiene arraigo y sí una cantidad de necesidades que satisfacer, incluso alimenticias. Es entonces cuando el Greco comienza a reinventarse, convirtiéndose en empresario de retablos y, posteriormente, en grabador de estampas, las cuales vendía a precios muy módicos.

Sin embargo, comienza a relacionarse con lo más selecto de la sociedad toledana y, al tiempo, desarrolla su particular estilo de pintura desdeñando el gusto de los artistas españoles y se convierte en un “manierista” expresivo. Es entonces cuando recibe el encargo de la Iglesia de Santo Domingo el Antiguo y crea la obra La Trinidad (que se expone en el museo del Prado). Además, se le reconoce como gran retratista, siendo una de sus obras más relevante El Caballero de la Mano en el Pecho.

El_caballero_de_la_mano_en_el_pecho

El caballero de la mano en el pecho es uno de los más famosos retratos creados por Doménikos Theotokópoulos – El Greco. Es un óleo sobre lienzo pintado hacia 1578 y 1580, su primera etapa española. Museo del Prado Madrid.

ElGreco_Domenicos_Theotocopoulos

Retrato de caballero anciano es una obra de El Greco, realizada entre 1597 y 1600 durante su último período toledano. Se exhibe en una de las salas del Museo Nacional del Prado de Madrid.

La_Trinidad_El_Greco1577-1579

La Trinidad es un cuadro pintado por el Greco. Este óleo sobre lienzo mide 300 centímetros de alto y 179 cm de ancho, y fue ejecutado entre 1577 y 1579, siendo uno de los nueve lienzos que realizó para el monasterio de Santo Domingo de Silos, en Toledo. Se encuentra en el Museo del Prado de Madrid (España) desde 1832, tras ser comprado por el rey Fernando VII al escultor Valeriano Salvatierra.

Imbuido en el ambiente de la contrarreforma, y ante la necesidad española de enarbolar banderas propias, tomar al Greco como español fue fácil dada su adaptación a los seguidores católicos y ante la dificultad de pronunciar su nombre original: así es bautizado como el Greco; y finalmente se le vincula con la tradición nacional que representaban Velázquez y Goya, haciendo de él un estereotipo de pintor místico, alejándolo de sus orígenes y dotándolo de características puramente españolas, aun cuando el Greco siempre habló un terrible “Itañolo”.

El Greco, ¿pintor español? Sí, porque fue un nómada que sembró sus raíces en esta tierra, reinventándose y creciendo como profesional y como ser humano.