El 21 de diciembre, a las 10:06 GMT, el sol ingresará al signo de Capricornio dando comienzo a la nueva estación y al solsticio de invierno en el hemisferio norte y al de verano en el hemisferio sur. La palabra solsticio se deriva del latín ‘sol’ y sistere, ‘permanecer quieto’ y corresponde al instante en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste. Este día marca el inicio del invierno astronómico, aunque la fecha y la hora cambian de un año a otro lo cual se debe a que el período orbital de la tierra no es exacto.

Solsticio de invierno

Este evento generalmente ocurre entre el 20 y el 23 de diciembre de todos los años. A partir de este momento los días comienzan a ser más cortos que las noches hasta llegar al siguiente solsticio, el de verano, cuando se producirá el fenómeno contrario. El solsticio de invierno está muy próximo a las fiestas de navidad, una fecha que conmemora el nacimiento de Jesús. Pero no siempre fue así.

Un poco de historia

A través de la historia, las diferentes culturas han celebrado este día con fiestas de agradecimiento a las distintas deidades. El significado o interpretación sin embargo ha variado, pero la mayoría de ellas lo reconoce como un período de renovación y renacimiento, por lo que se hacen festivales, ferias, rituales, reuniones y celebraciones.  

En el 45 AC, en el calendario juliano, se estableció el 30 de diciembre como el solsticio de invierno de Europa. Había una diferencia entre el año civil (365,2500 días) y el año tropical (365,2422 días) y esa diferencia provocó que el solsticio astronómico no cayera siempre el mismo día, sino que se adelantara aproximadamente tres días cada cuatro siglos. En 1582, el papa Gregorio XIII decretó el cambio al nuevo calendario gregoriano, con lo que el solsticio de invierno (en el hemisferio norte) sucedía alrededor del día 21 de diciembre. El nacimiento de Jesús se celebra el 25 de diciembre, que era el solsticio de invierno cuando se creó el calendario juliano.

El solsticio por sí mismo pudo haber sido un momento especial del ciclo anual del año y es así como las diferentes mitologías y tradiciones culturales muestran la importancia de estas fechas en lugares como Stonehenge en Gran Bretaña y Newgrange en Irlanda. Se observa que los principales ejes de ambos monumentos parecen haber sido cuidadosamente alineados sobre una línea de vista que apunta a la salida del sol del solsticio de invierno (Newgrange) y la puesta del sol del solsticio de invierno (Stonehenge).

El solsticio de invierno pudo haber sido inmensamente importante en tiempos ancestrales ya que las comunidades iban a ser privadas de muchas cosas durante el invierno y tenían que estar preparadas para los próximos nueve meses. El hambre era común en ese período, entre enero y abril y por ello, al comienzo del invierno, la mayoría de los animales eran sacrificados para no tener que alimentarlos los siguientes meses, por lo que prácticamente era el único momento del año en que disponían de carne fresca. Asimismo, el vino y la cerveza de la cosecha anual para ese momento ya estaba fermentada y lista para beber.

Muchas de las festividades incluían el canto de villancicos alrededor de un Belén, (representación gráfica del nacimiento de Jesucristo), misas de medianoche entre el 24 y el 25 de diciembre, fiestas familiares con comidas típicas y entregas de regalos entre los presentes a la medianoche. Estas costumbres perduran al día de hoy en muchos países de Europa y América.

Saturnalia, Chronia

Originalmente celebrada por los antiguos griegos como Kronia, el festival de Cronos, la Saturnalia fue la fiesta en la que los romanos conmemoraban la dedicación del templo de Saturno, que originalmente tenía lugar el 17 de diciembre, pero las celebraciones duraban toda una semana, hasta el 23 de diciembre. Se celebraban festivales públicos y privados con entregas de regalos (saturnalia et sigillaricia) y un mercado (sigillaria). Se permitía el juego para todos, incluso para los esclavos durante este período, quienes estaban exentos de castigo y celebraban un banquete antes de la fiesta, siendo atendidos por sus dueños. 

Saturnalia se convirtió en uno de los festivales romanos más populares que dieron lugar a más locura, marcada principalmente por el cambio ostensible de lugares entre amos y esclavos, lo que temporalmente revertía el orden social.

Estas fiestas saturnales se continuaron celebrando después de la caída del imperio romano y hoy en día se cree que son el origen de las fiestas navideñas. Se pasó de un ritual pagano a un ritual religioso con el advenimiento del cristianismo en Europa y que posteriormente pasó a América.

Por su parte, las culturas precolombinas también hacían sus celebraciones en los solsticios y es así como numerosos monumentos consagran un ritual para esos días tan especiales. La pirámide Chictchen Itzá en Yucatán, México, ve bajar a una serpiente emplumada los días del solsticio, al igual que ocurre en el Machu Pichu de los Incas en Perú.

Podemos concluir entonces que el día del solsticio de invierno en el hemisferio norte se celebran festividades ancestrales en comunión con los ciclos de la naturaleza y el universo. Estas fechas nos invitan a estar en familia y a celebrar con nuestros seres queridos la abundancia y la alegría del compartir.

Feliz solsticio a todos mis lectores.

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