«Tener fuertes convicciones es el secreto para sobrevivir a las privaciones, tu espíritu puede estar lleno, incluso cuando tu estómago está vacío». (Nelson Mandela)

“Construir puede ser la tarea lenta y laboriosa de años. Destruir puede ser el acto irreflexivo de un solo día.” (Winston Churchill) Junio de 1819

Junio de 1819

En junio de 1819, Bolívar y su ejército libertador ejecutaron una estratagema militar pocas veces vista en los anales de la historia bélica mundial: cruzaron el Páramo de Pisba, (rama oriental de los Andes Colombianos) con alturas que oscilan entre 2,400 y 3,900 msnm. La mayoría de los combatientes provenían de zonas llanas y bajas de Venezuela y Colombia, por lo cual no estaban acostumbrados a climas fríos y a los efectos propios de considerables alturas (hipoxia). La larga travesía a pie por parte de la mayoría de los individuos que conformaban estos regimientos, y los limitados recursos materiales, causaron un desgaste físico mayúsculo en la tropa e incluso la pérdida de vidas humanas, así como de los recursos logísticos (caballos, mulas y su carga de municiones) del ejército militar libertador. Esto no impidió que lograran su cometido, arribando a territorio neogranadino el 05 de julio de ese mismo año. Esta monumental operación de movimiento de tropa, conocida como El Paso de Los Andes, permitió sorprender a los regimientos realistas comandados por el oficial español José María Barreiro, lo cual fue determinante para el triunfo del ejército libertador en la Batalla de Boyacá, sellándose de este modo la libertad de territorio neogranadino del imperio español. El próximo mes de agosto, concretamente el día 07, se celebrará el bicentenario de esta victoria, la cual propició el nacimiento de la república de Colombia. Y todo comenzó con una estrategia militar ideada por Bolívar y su alto mando militar, así como de la aguerrida acción de estos soldados anónimos, determinados a obtener el triunfo contra todo pronóstico.

Julio de 2019

Luego de abandonar Venezuela a través de diferentes puntos en la frontera terrestre y marítima colombo-venezolana, colosales enjambres de migrantes venezolanos comenzaron a arribar a territorio colombiano a partir de 2017. Para ello, utilizaron diversos y hasta increíbles medios (desde transporte terrestre en improvisados vehículos completamente saturados de pasajeros, embarcaciones de poco calado en travesías a mar abierto, hasta interminables jornadas a pie), que involucraban altos riesgos para su integridad personal e incluso su vida misma. Este inmenso flujo de migrantes aún se mantiene en la actualidad. El objetivo de todas estas personas es el mismo: sobrevivir. Las estimaciones más conservadoras señalan que el número de desplazados ronda los 3 millones de personas, constituyendo al día de hoy el desplazamiento humano más voluminoso y dramático que haya tenido lugar en la historia del hemisferio occidental (y quizá de la historia mundial en tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial). Lo más insólito y a su vez inédito, es que estos millones de seres han sido forzados a salir de su país en un desesperado acto de supervivencia, sin que su nación se encuentre atravesando un conflicto bélico.

En su meta por sobrevivir, la vasta mayoría de estos migrantes coincide en sus respuestas al ser consultados sobre sus aspiraciones inmediatas: no piden que se les otorgue ayuda gratuita. Más bien claman por un trabajo digno y justo, que les permita no solo cubrir sus gastos de vida (algo imposible en la Venezuela actual) sino también enviar dinero a sus familiares en Venezuela. Resulta admirable la determinación a no dejarse vencer por las inclementes circunstancias actuales de vida. Luego de haberse movilizado a través de carreteras, trochas, casi siempre completando interminables trechos a pie, mantienen la resolución con la cual salieron de Venezuela: comenzar de nuevo (y casi de cero en la mayoría de los casos) con la esperanza siempre viva de conseguir mejores oportunidades tanto de vida personal como para su grupo familiar. (trabajo, educación para sus hijos, asistencia médica para sus dolencias físicas).

Al hablar con todos estos compatriotas (muchos de ellos aún en situación de calle en Bogotá) no puedo evitar rememorar la gesta realizada por Bolívar y sus soldados hace ya 200 años y como el espíritu de lucha y la tenacidad de los venezolanos se ha evidenciado en este trago tan amargo y largo en el tiempo, sin haber minado sus objetivos de renacer y sus sueños de regresar en un futuro a Venezuela para contribuir con la reconstrucción del país. Dos siglos atrás nuestros compatriotas salieron a libertar, contribuyendo de manera decisiva a la conformación de 5 naciones. Hoy día han salido para sobrevivir, esperando la solidaridad y el apoyo humanitario de estas 5 naciones en una gesta sin precedentes y tan admirable como la de los soldados libertadores de Bolívar.

¡Tenacidad, en el tiempo y el espacio, es la clave del éxito!

Te invitamos a unirte a nuestra comunidad, déjanos tu comentario aquí abajo, cuéntanos tu experiencia. Tu opinión y vivencias son importantes, otros pueden aprender de tu compartir. Ayúdanos a crecer!!!