Quizá escuchaste a tu mamá o a tu abuela decir, “deje quieto a quien tá quieto” y es que en muchas ocasiones, es mejor quedarse en calma y no accionar, que hacerlo como pollo sin cabeza o como autómatas.

Esto suena muy extraño y puede ser disruptivo en una población que en su mayoría hace porque ve a otros hacer, hace para aparentar que hace algo o sentirse ocupado, eso le da estatus social, sin pensar si realmente está siendo productivo o útil.

La gente va a la escuela, a la universidad, trabaja, hace familia, se endeuda, y poco se para a pensar que es lo que realmente valora en su vida. Este comportamiento autómata es multifactorial. mi intención no es criticarnos ni provocar el autocastigo, solo que nos conozcamos y aprovechemos nuestras características.

Nuestros ancestros evolutivos pasaron por épocas de vivir en la intemperie con muchos peligros mortales, y también han pasado por patrones de dominación social y religiosa a través del miedo, son algunos de los factores influyentes.

Hay ocasiones en que es mejor la inacción que la acción. 

Por ejemplo:

• Cuando necesitas tomar una decisión importante cuyas consecuencias son trascendentales o permanentes en el tiempo, allí es mejor tener la cabeza fría.

• Cuando las aguas están revueltas, es decir, cuando tú estás emocionalmente alterado, sientes emociones intensas, como mucha rabia, mucha tristeza, mucha vergüenza, mucho miedo, mucha angustia, muchos celos, mucha frustración o mucho “no sé qué es lo que siento”. Es mejor calmarse, volver a equilibrarse emocionalmente, bajar la velocidad de los pensamientos, pues cada uno atrae a otro y se vuelve una bola de nieve que incrementa su velocidad con cada pensamiento. Respirar profundo y lento.

• Cuando en una situación identificas muchos agentes influyentes que no dependen de tí, como el pensamiento de otros, las decisiones de otros, es mejor soltar los guantes, levantar las manos y entregar las acciones que no están dentro de nuestra área de influencia. Como cuando quieres controlar cuánto te quiere otra persona, quieres tener un empleo esta semana, quieres obtener un crédito este mes, quieres que tu hermana cambie de actitud.

Por supuesto esto no es para que abraces a la pereza y no hagas lo que sí te corresponde, pero lo primero es saber:

• ¿Para qué hago yo esto?

• ¿Hasta dónde puede ser mi accionar y responsabilidad? 

• ¿Qué acciones no puedo hacer por los demás? 

• ¿Qué estoy haciendo y debo porque no me corresponde?

Tomando los ejemplos anteriores, para que me quieran primero he de quererme yo, no por arrogancia, sino para saber querer a los demás y los otros sientan y conozcan cómo quererme, qué cosas me gustan y cuáles, no; qué es importante para mí y que no, cómo me cuido, cómo me expreso, cuáles son mis valores y mis límites.

Para tener un empleo esta semana, ya debo haber hecho todo lo concerniente a la búsqueda de empleo y luego debo soltar el control, hacer nada. Lo mismo pasa con el querer un crédito bancario. Pues nuestro estrés provoca una asfixia en el proceso. Nuestros sentimientos, esa reunión de pensamiento y emociones, son electromagnéticos y atraen las frecuencias vibratorias similares. El miedo atrae al miedo y/o a las razones para sentirlo.

Por ello es que el miedo a que mi pareja me sea infiel me hace actuar como si ya la infidelidad se ha consumado y eso provoca en el otro un malestar que puede llevar a un acto de infidelidad. El miedo y angustia por obtener un empleo puede hacerme sentir inseguridad y no transmitir la confianza que se requiere para el empleo y finalmente no ser seleccionada(o).

La calma crea calma; la turbulencia provoca turbulencia. Si metes la mano en un lago de aguas agitadas, solo provocas nueva y más agitación, mientras que si solo esperas, no haces nada respecto a esa agua y podrás ver mejor su corriente y su fondo.

En nuestra vida hay varios lagos, hay que identificar en cuáles lagos meter la mano y en cuáles no. Y  con respecto a otras personas, en ocasiones la mejor ayuda, es no ayudar, para incentivarte a salir del victimismo y entrar en el protagonismo de la propia vida.

¿Te identificas con algunas de estas ideas? Deja tu comentario para crecer en comunidad.

Emil Pacheco Sandrea, Coach Personal, te acompaña en el viaje a tu éxito, a hacer una inmersión en ti  y construir la mujer que quieres ser. Todo empieza por tí. Más artículos de Emil.