Haces unos meses, específicamente a mediados de marzo de este tan desafiante 2020, en el que al menos aquí en Caracas, Venezuela comenzó lo que todos conocemos como “CUARENTENA”, para algunos estresante, para otros como a mí de descanso obligatorio (por unos días), llegó a mi whatsapp una petición de una amiga para apoyar un nuevo emprendimiento.

Como buena emprendedora, por supuesto, no lo dudé ni un segundo. Emprender es un desafío interesante y más en momentos de crisis, donde la reinvención es parte del proceso. Como diseñadora gráfica, al ver los productos que ofrecía esta amiga, no me quedó otra que una inmensa curiosidad de saber más de ellos. Su imagen me encantó y además me hizo retroceder a un momento de mi vida como emprendedora, trabajando en el área de marketing de una reconocida compañía de productos faciales, de la cual estaba absolutamente enamorada.

Lo dejé en espera, ya que si bien me parecieron fantásticos, no tenía ni la menor idea que podía llegar al alcance de todos. Pensaba más bien que era un producto del país donde ahora ella reside (Chile). A los días volvieron a mí imágenes y personas que comenzaron a hablar de ello y dentro de mi curiosidad comencé a investigar más y más, y ¡ por fin llegué a ellos !

¿Quiénes son ellos? LOS ACEITES ESENCIALES, pues sí, así como se los cuento.

Me dejé llevar por su belleza como buena diseñadora, y me encontré con la sorpresa de que lo que hay detrás de un buen empaque es un maravilloso proyecto de desarrollo humanitario para las personas que viven en las áreas de los cultivos de donde se extraen los aceites de las plantas aromáticas y las frutas.

Mientras más lo estudiaba, más me enamoraba de lo que venía detrás; sus propiedades curativas, y sus usos en el área de la aromaterapia. Fue así cuando decidí formar parte de este maravilloso e infinito mundo, donde además de sentirme mejor física y mentalmente, sobretodo en este año tan diferente, han logrado que ponga en práctica la disciplina y enfoque en el logro de objetivos, dándome también la oportunidad de percibir ingresos trabajando desde casa. ¡Sí!, así como lo leen.

Si quieres saber un poco más de ellos, de sus infinitas propiedades y de las oportunidades que te brindan de generar ingresos, mientras escuchas una música relajante y un aroma delicioso en el ambiente, esta servidora llamada en algunos suburbios como “Floripondia” (porque me gusta todo lo bonito, y si no está tan bonito trato de ponerlo), te invita a vivir esta experiencia de transitar por su mundo floripondio para tratar de hacer de él siempre un lugar un poco mejor. Recuerda que si tú estás bien por dentro, todo lo de afuera pesa un poco menos.

En @unafloripondia comenzaré a hablar de ello, sobre mi experiencia, sobre cómo me he sentido, sobre los hábitos que he adquirido, sobre los cambios que he apreciado viviendo en lo esencial de los aceites y la variedad de productos naturales derivados de ellos.

Te invito, porque nunca  nunca es tarde para empezar, ni mucho menos cuando de sentirse mejor se trata. ¿Qué dices?, ¿Me acompañas?.

Así que deja de esperar que las cosas pasen, sal ahí afuera y haz que pasen las cosas. Y si te persiguen, ¡pues préstales atención!

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