Son muchas las personas que me escriben porque quieren descubrir su propósito en la vida, su misión, aquello que dé sentido a su existencia, para sentirse realizados y felices.

Y es que somos muchos los que andamos perdidos, sin un rumbo, sin una meta, sin un propósito, sin saber hacia dónde dirigirse, y en mi humilde opinión, esto sucede por la forma en que somos educados.

Nos educan para ser alguien en la vida, para conseguir un puesto de trabajo que nos permita ganarnos la vida; para ello tenemos que estudiar y prepararnos y si no lo haces o no tienes la oportunidad, pues tendrás que conformarte con lo que encuentres que te permita sobrevivir. Pero el foco siempre está en ganarse la vida no en dar a la vida aquello que mejor sabes hacer.

Pues bien, para mí la vida no funciona así, la vida no hay que ganársela. Tú ya estás aquí, ya estás vivo/a, no tienes que ganarte nada porque ya la tienes, simplemente estás y eres desde que naciste, el problema es que pensamos que hay que ganarse algo y si es con sufrimiento y esfuerzo más merecemos. Y eso no es cierto, no tienes que hacer absolutamente nada, lo único que necesitas es SER, ser tú mismo/a, conectar contigo, saber qué hay en ti que puedes dar al mundo para resolver una necesidad, un problema, mejorar la vida de los demás, del planeta, sólo tienes que preocuparte de descubrir eso, ese don especial que te fue dado desde el nacimiento, eso que tú haces de forma especial y que está tan integrado en ti que simplemente forma parte de quien eres, y eso es precisamente lo que tienes que entregar al mundo, no algo en lo que no te sientes valioso/a, algo que te resta energía o que no te hace vibrar en el amor.

Estar en tu don o talento especial es vibrar de amor, es convertirte en amor, es dar lo mejor que hay en ti y disfrutarlo mientras lo das, el regalo es darlo y sentir el efecto que causa en el mundo.

Pero nuestra mente no está preparada para encajar eso, ¿qué no hay que esforzarse ni sufrir, qué no tengo que ganarme la vida? ¿Y entonces, cómo gano dinero y sobrevivo en el mundo?

Te cuento aquí algunas claves que te pueden ayudar:

  • Si tienes una necesidad de supervivencia, sin duda alguna busca algo que te dé ingresos, pero sí puedes elegir, elige algo que te haga sentir bien al hacerlo aunque ganes un poco menos.
  • A la vez que trabajas busca dentro de ti, para encontrar tu don especial, ve a tu infancia y rescata aquello que hacías siempre, aquello que te llamaba, aquello en lo que pasabas horas y horas y no te dabas cuenta.
  • Cuando tengas tu don pregúntate cuál podría ser tu vocación, qué te llama del mundo, qué colectivo, problema, situación, sector, qué es lo que te llama, hacia dónde sientes una llamada.
  • Recopila toda tu formación y todo tu conocimiento, hacia dónde sueles inclinarte, de qué te ha gustado aprender, qué información buscas, dónde has adquirido muchos conocimientos porque te encanta.
  • Ahora busca un problema en el mundo, algo que además te molesta y te gustaría cambiarlo, algo que ves como una limitación del mundo y que se te ocurren ideas para cambiarlo o mejorarlo.
  • Pregúntate cuál ha sido el gran aprendizaje de tu vida, qué te ha querido enseñar la vida una y otra vez, qué has aprendido con tu experiencia, de qué te has dado cuenta.
  • Y ahora pregúntate qué es lo que más te importa en esta vida, busca tus valores, qué es lo que más valoras, aquello que es importante para ti porque hace tu vida mejor.
  • Cuando tengas todas las respuestas las lees varias veces y después lanza la pregunta ¿qué es lo que tengo que hacer para ser quien soy llamado a ser? No importa si la respuesta no llega al instante, tu mente ya estará trabajando para encontrarla, déjalo ahí y permanece [email protected] para ver con los ojos del corazón.

Espero que estas claves te ayuden a estar un poquito más cerca de tu propósito en la vida.

Recuerda que el propósito no es un fin sino un camino, comenzar a preguntarte sobre él ya es estar ahí, disfruta del camino, de cada aprendizaje, de cada obstáculo, de cada problema, todo está ahí para que crezcas.

¡HASTA LA PRÓXIMA!