El día mundial del agua fue decretado en las Naciones Unidas para concientizar cada 22 de marzo sobre la importancia de dar un uso sostenible al único verdadero recurso natural de importancia para la humanidad: el agua.

Sin agua no hay vida en primer lugar, luego sus beneficios como fuente generadora de energía limpia y como elemento para la fabricación de casi todo lo que existe, hacen que debamos aportar nuestra gota de ahorro por nuestro propio bien.  

¿De cuánta agua realmente disponemos?

Los océanos contienen alrededor del 97% de toda el agua del planeta es decir más de 1 billón de Km3 de agua. El otro 3% es dulce, pero menos del 1% es accesible o apta para el consumo humano.

No se preocupen, siempre ha sido así y por ello se buscan formas de potabilizar más recursos de agua de manera sostenible, sin mucho éxito hasta ahora. El problema es que cada día los centros urbanos crecen más y la demanda de agua aumenta año tras año.

No me refiero al agua que bebemos, o con la que nos duchamos. Esas son cantidades ínfimas comparadas con los miles de litros que se usan en la industria de la alimentación, fábricas de papel, metalurgia, y productos de limpieza, solo por nombrar algunas.

El problema es que estas industrias transforman y contaminan el agua que usan en su proceso de producción, volviéndola inutilizable y sacándola de su ciclo natural. Estamos secuestrando el agua que debería retornar a las nubes.

Cuando las ciudades crecen talando árboles y llenando de asfalto y concreto el suelo, no le damos oportunidad al agua de lluvia de regresar al subsuelo donde debería depositarse y reponer los depósitos subterráneos. Estamos secando la tierra y volviéndola árida bajo nuestros pies.

Desde siempre, el agua se ha evaporado de los mares y lagos transformándose en nubes, que la llevan purificada hacia las montañas para que regrese a través de lluvias, ríos y escorrentías nuevamente a los grandes cuerpos de agua. Pero, en ese camino, la humanidad está alterando este ciclo a través de embalses artificiales, agricultura, industrias y embotelladoras de las que depende nuestro estilo de vida. Pero lo estamos haciendo de una manera INSOSTENIBLE.

Un reporte del banco mundial indicó que 9 de cada 10 países han visto disminuida la cantidad de agua anual disponible por persona en un promedio de 58% en los últimos 22 años. España ha reducido un 16,8% de sus recursos de agua dulce disponible por persona.  Es decir que actualmente disponemos de 2,2 metros cúbicos anuales para cada habitante (2,2 m3/a/p)

Aunque aún pareciera suficiente, como nómadas hemos tenido la oportunidad de comparar las cantidades de recursos hídricos que tenemos en Latinoamérica con los de España y las diferencias son enormes. Ese número palidece ante países como Venezuela (23,6 m3/a/p), Paraguay (15,1 m3/a/p), o Argentina (6,1 m3/a/p).  

Ciertamente lo notamos en los paisajes más áridos que se ven aquí en la Península Ibérica, por ello 70% de su agua disponible se utiliza en el riego de cultivos. Sin embargo, no escasea el agua aunque sea costosa. Pero, al paso que vamos como sociedad cada año esto se hará más difícil:

De acuerdo con las proyecciones de la ONU en el año 2030 la demanda mundial de agua aumentará un 40% y muchos países sufrirán de una escasez cada vez mayor, para el año 2080 entre el 43% y el 50% de la población mundial no tendrá acceso al agua potable.

¿Qué podemos hacer?, ¿Cómo puede cada uno de nosotros salvaguardar la cantidad de agua que necesitará en el futuro?

  1. Educar con el ejemplo.

No hay mayor efecto multiplicador que dar a conocer esta situación y hacer entender a las nuevas generaciones de constructores, ingenieros, legisladores y políticos cuál será su papel protagónico en el futuro para remediar o controlar los problemas relacionados con el agua.

En casa enseñemos a usar el agua adecuadamente, evitemos el uso de plásticos, compremos a quienes tienen buenas políticas ambientales. De esta forma no sólo aportamos nuestra gota de agua en mejorar nuestro entorno, además educamos a nuestros hijos como modelos a seguir.

  1. Cierre el grifo mientras puedas.

Aunque suene increíble, dejar que el agua corra en el grifo mientras se lava las manos desperdicia 12 litros de agua por minuto. ¡Mucho más que el agua que bebemos en 1 semana! En la ducha, cerrar el agua mientras te enjabonas puede ahorrar cerca 120 litros por semana.

  1. No uses el váter como cesto.

Cada descarga de agua consume entre 6 y 10 litros de agua, así que es mejor opción colocar un cubo en el baño para papeles higiénicos y otros desperdicios que generamos en el baño. Si tienes un inodoro eficiente puedes ahorrar hasta un 50% de agua.

  1. Los platos, mejor en el lavavajillas.

Los fabricantes de estos electrodomésticos aseguran que, aquellos que tienen una buena certificación energética, consumen entre 8 y 10 litros por lavado mientras que a mano se pueden ir 30 litros de agua en 5 minutos.

  1. La lavadora con carga completa.

Una lavadora a media carga gasta, más o menos, lo mismo que una a carga completa. También es importante seleccionar el programa adecuado: no porque sea más corto va a gastar menos agua, todo lo contrario. Verifica cual se adapta mejor a tu meta de ahorrar.

  1. Descongela con tiempo.

Es mejor dejar descongelar los alimentos al ambiente o en el frigorífico que bajo el agua caliente.

  1. Corrige las pérdidas.

El goteo incesante puede gastar unos 20 litros en 24 horas, sumando miles de litros anualmente.

  1. Riega a buena hora.

Regar a primera o última hora es más eficiente, especialmente en verano cuando hasta el 30% de agua utilizada se evapora. Así tus plantas estarán bien hidratadas.

  1. Regar las plantas con agua reutilizada.

Aprovechar el agua que corre mientras esperamos a que salga caliente recogiéndola en un cubo te sirve para regar las plantas, de manera que puedes utilizar mejor esos 20 litros que de otra forma se van por el drenaje junto con tu dinero. Aplica igual para agua con la que hayas lavado frutas y verduras.

10. Controla el flujo.

Colocar aireadores en los grifos reduce el paso de agua, hasta en un 50%. También puedes cerrar levemente la llave de paso del agua mientras lavas o te enjabonas, verás que es igual de eficiente que hacerlo con la llave totalmente abierta y en cambio ahorras mucho más.

11. El consumo de otros productos.

Para ahorrar agua, no vale tan sólo con controlar lo que gastamos en casa. Analizar nuestro consumo de otros productos (alimentos, ropa, etc) es también importante. Busca información sobre el consumo a Km 0 o la huella hídrica.

¡Cuidar del agua es tarea de todos!.

Te invitamos a que compartas este artículo en pro de la educación y de la conservación de este preciado líquido.

Muchas gracias.

Fuentes: Agencia Afp, Diario EL Espectador _ World Bank. 2016. “High and Dry: Climate Change, Water, and the Economy.” https://datos.bancomundial.