REFLEXIONES_

Estoy aquí, en mi esquina, filosofando y… de repente, me percato de algo preocupante: ¡Los humanos no tenemos un botón de reinicio! Tengo cara de alarma y mis ojos están casi desorbitados ante tal noticia que surge en mi cerebro como un anuncio de neón.

Esto es toda una reflexión que surge al acercarse el nuevo año, ante el desapego que debemos ejercer respecto a lo que ya casi es pasado, y las expectativas sobre un futuro que está a punto de plantarse ante nosotros: ¿Cómo hacer entonces para enfrentarnos a un nuevo año?, ¿Qué haremos con los “tasks” pendientes? y ¿cuál programa innovador usaremos ahora?

Y es que más allá de la sabia recomendación de vivir el presente, es inherente al ser humano arrastrar algo del pasado y planificar el futuro cuando ambos son tan inminentes y cercanos el uno del otro en el tiempo. No hay más que percatarse que, en este caso, sólo unas horas los separan.

Ah, pero resulta que ¡Nos hemos ganado el premio gordo de la lotería! Sí, tenemos esa capacidad de sentir, de pensar y de manifestarnos tal y como si eso hubiera sucedido. Y comenzamos a hacer planes con los millones de esperanza que hemos ganado; tenemos kilo energías para deportes, mega intenciones para cambiar nuestros hábitos y giga planes para alcanzar un mejor nivel económico (por citar algunos ejemplos).

Pero resulta que esa sensación nos durará, como mucho, hasta febrero. Y entonces caemos de nuevo en nuestras rutinas, salimos de la euforia y abandonamos todos esos propósitos creados bajo el efecto de la dopamina, endorfina y serotonina.

Yo tampoco escapo de ese síndrome, pero en mi filosofar, me estoy planteando vivirlo como un sueño bonito y luego, esperar a febrero para, en calma y con verdadera concentración, definir mis prioridades y reales necesidades, y entonces, concentrar mi atención y mi intención en ellas.

No pretendo romper mi propia magia ni la de nadie, sino que seamos un poco más realistas para alcanzar verdaderos objetivos. Quizá enero y febrero sean útiles para cerrar algunos ciclos que quedaron inconclusos del año anterior y así, a partir de marzo, podremos trabajar eficientemente, sin lastres, en el futuro contenido en los siguientes diez meses del nuevo año.

“Disfruta el momento, cierra ciclos y luego ocúpate de tu futuro”