Cuando dejas tu país, dejas el entorno físico y las costumbres sociales que estás acostumbrado a ver y a hacer, posiblemente, desde la niñez. Llegas a un entorno, con otro clima, otra geografía, otra historia que demanda otra forma de hablar, pensar, vestir, comer, comprar y hasta de dormir.

Esto representa un gasto de energía para tu cerebro y una adaptación mental, puesto que necesitas crear y aprender nuevas rutinas; pero ten calma; tu cerebro está capacitado para hacerlo, solo que prefiere siempre la ruta más fácil, que es la que ya conoce.

Es natural que sientas la crisis de identidad del inmigrante, que creas que estás perdiendo lo que eras y te estás convirtiendo en otra persona a la que no conoces, y en este apego o intento de seguir siendo tú y no perderte en ti mismo, te niegues a usar el vocabulario propio de la zona a la que llegaste, que cuestiones algunas formas de pensar, que llores, que te sientas confusión.

Pero hay formas de pensar que pueden ayudarte a sentirte dentro de tu identidad y seguir siendo auténticamente tú.

El sonido «Y», es mágico, tiene connotación de ampliación, e inclusión. No estás dejando de ser una persona para ser otra, estás ampliando tu abanico de opciones para responder a una situación.

Si antes solo desayunabas alguna comida a base de maíz y café con leche, puede que ahora también aprendas a desayunar frijoles o salchicha, además del maíz. Si antes solo respondías al teléfono diciendo ALÓ, puede que ahora también respondas diciendo DIGA.

Es decir que incluyas, no sustituyas o elimines formas de hacer, hazte más abundante de opciones.

Otra situación que lleva a tener la crisis de identidad del inmigrante es el no hacer o no trabajar en lo que venías desempeñándote o en la profesión para la cual te formaste.

Tendemos a creer que somos lo que hacemos; a identificarnos completamente con nuestros títulos, trabajos y roles familiares, y al no poder ejercer esa misma actividad, pues sentimos que hemos perdido todos; que empezamos en cero; que nos han reseteado.

Hay otra manera de percibir esta situación; crecemos en forma de espiral, de esta forma, parece que pasamos por la misma arista o situación, pero si esto es así, cada vez que pasamos, lo hacemos con más lecciones aprendidas y con más experiencia, cosas que podemos aprovechar.

Además, podemos concientizar que no somos solo lo que hacemos; más allá de eso, somos los que en algún momento decidimos hacerlo y/o estudiarlo. Recordar y tener presentes las razones por las que decidimos estudiar esa profesión o tener ese negocio o desempeñar; ese oficio que como inmigrante no hemos podido seguir ejerciendo.

Por ejemplo, si una persona con gusto por la medicina, con vocación de servicio a través de la biología humana, se hace médico en su país de origen, ejerce varios años, emigra y necesita trabajar de repartidor, o de asistente logístico, o cualquier actividad que no tiene nada que ver con la medicina.

Seguramente verá a sus compañeros o vecinos y les hablará de formas adecuadas de cuidarse. Si los ve en peligro o les nota un síntoma de riesgo, le recomendará ir a un médico en ejercicio oficial.

Allí está siendo lo que es; siendo la persona que basada en sus valores y manera de ser, decidió estudiar y ejercer la medicina y seguramente conseguirá formas de conectarse con su propósito y sentido de vida, que debe ser algo parecido a CUIDAR de los demás.

Que ejercer tu propósito de vida pague tus facturas y te prospere económicamente, no siempre es una realidad. Pero conociéndote y teniendo claro el para qué haces cada actividad, si es para prosperidad económica o es para sentido de vida, puede darte calma mental y ayudarte a agendarlas estratégicamente para aportar a tu bienestar. Además, importante valorar y agradecer ambas actividades. La que genera dinero y la que te llena el alma.

Así la crisis de identidad del inmigrante se desvanecerá y aparecerá una gran oportunidad de crecer, de ampliarnos, y de volvernos ciudadanos del mundo.

Sobre la autora:

Emil Pacheco Sandrea, Coach Personal, te acompaña en el viaje a tu éxito, a hacer una inmersión en ti  y construir la mujer que quieres ser. Todo empieza por tí, Lee sus artículos

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