Hoy hablaré de la Ley de los Ciclos.

Todo lo que existe evoluciona por ciclos, entendiéndose por esto a toda trayectoria o movimiento en el tiempo y en el espacio al final de la cual, los seres han avanzado en su grado evolutivo.

Lo obvio es la vida y la muerte, es decir, el ciclo de la vida, cuando naces existe un ciclo completo hasta que se acaba la vida, aquí termina el ciclo.

Entre la mal llamada muerte y el comienzo de la misma todo se desarrolla en ciclos de siete partes o veces, no quiero decir tiempo porque hay espacios que no se pueden medir con el llamado tiempo.

El día de 24 horas y aquí si te hablo de tiempo, se divide en periodos de 7 partes y así sucesivamente son los biorritmos diarios.

Estas partes tienen un período de subida y otro de bajada en los que nuestro Ser encuentra su máximo y su mínimo desarrollo para la actividad que esté haciendo, sea lo que sea.

En el plano humano los ciclos de siete años también están marcados.

Los seres humanos marcamos nuestro desarrollo cada período de siete.

Así, desde el nacimiento hasta los siete años, aparte de aprender a caminar y controlar nuestro cuerpo también se consolidan los principios fundamentales de la educación y el desarrollo cultural.

De los siete a los catorce se desarrolla nuestro aspecto mental y justo antes de acabar el segundo periodo del muchacho o la muchacha aparecen los cambios fundamentales que preparan al niño o a la niña para su tercera etapa; de los catorce a los veintiuno aparece el aspecto emotivo personal que resultó del período anterior y de las cuestiones superiores de la vida, sus tendencias al arte o las diferentes y trascendentales tendencias ya sean del tipo que sean.

De esta manera se van desarrollando todo el resto de períodos hasta la mal llamada muerte. (transición)*. En algunas religiones explican otros ciclos diferentes: por ejemplo el ciclo Cósmico llamado manvantaras y pralayas.

Llaman al manvantara el ciclo para desarrollarse que coincide con la explicación que doy al principio y más o menos dice : el punto en común de todas las entidades es un periodo de actividad para desarrollarse y disolverse después, y a esta desaparición le dan el nombre de pralayas.

Se trata del periodo en el que se destruyen los vehículos corpóreos de las cosas, pero en el que sí permanecen intactas las esencias vitales internas.

Así como ocurre con la desintegración del cuerpo, aunque queda intacta su evolución “Conciencia del Ser” y su vehículo “el Alma”.

Todo tiene una oscilación de izquierda a derecha que nos recuerda la primera “Ley”, la que hablamos de la dualidad de las cosas en este plano.

El universo también se mueve con esta “Ley”, que es una dualidad en la que está impresa la experiencia y sus ciclos, por los que vas evolucionando convirtiendo tu circunstancia en otra  y sin dudar y conscientemente te lleva a un estado superior.

Los ciclos nunca se repiten, jamás hay uno igual a otro como los ciclos de la Tierra alrededor del Sol o los días, son ciclos que dividen su experiencia en parte de siete.

Los espacios más interesantes serán siempre los picos positivos y los otros los menos positivos, ya que no quiero decir negativos, son las experiencias que realizas que se suman a tu consciencia y te elevarán a un estado superior.

Las formas de este plano desaparecen para posteriormente reaparecer en un desarrollo más avanzado. Es decir, en el próximo ciclo partirás desde el lugar donde lo dejaste anteriormente.

Fuera del tiempo todo ocurre al instante.

Siempre se suma nunca se resta, es un péndulo donde la consciencia se hace cada vez mayor, atravesando su espacio de un lado al otro, universo macrocósmico o microcósmico que se desplaza para su propio aprendizaje.

Bueno, mis amigos lectores, me voy al otro lado del péndulo a ver si la próxima vez hablamos de la siguiente Ley que es una de las 11 que quedan por explicar.

Experimentamos las cimas más altas y los pozos más bajos: es cosa de ciclos, no son ni buenos ni malos, son cosas de nuestro universo que mueve el péndulo de un lado a otro.

Pasamos del dolor al placer, del odio al amor, no podemos eliminar los ciclos de la vida, no podemos decir este sí y este no.

Todos son buenos, en todos se aprende, es la ley del péndulo.

¡Ah!, se me olvidaba, y ya lo sabes…todo lo que va, regresa, todo lo que ES deja de SER.

Saludos hasta el próximo día.