Respecto hombre y la Naturaleza, pienso que nunca han sido tan malas en su conjunto como ahora. Es fácil comprobar que en nuestras actividades ponemos efectos cada vez más nocivos y degradantes sobre nuestro entorno, aunque es evidente que la supervivencia de todos nosotros depende de nuestra capacidad de respetar el equilibrio de la naturaleza. 

Como consecuencia de las manipulaciones biológicas en lo relativo a la alimentación, por la utilización a gran escala de agentes contaminantes y de la acumulación poco controlada de los deshechos nucleares, por no citar mas que los principales riesgos, lo que podemos llamar desarrollo o civilización está poniendo en peligro nuestro entorno. 

La protección de la Naturaleza y la salvaguarda de la humanidad anteriormente sólo concernía a los especialistas en la materia, mientras que ahora se ha convertido en una cuestión de toda la ciudadanía. Es más, ahora ha alcanzado un plano mundial. 

Esto es tan importante que ha hecho que cambie el concepto mismo de naturaleza, y que todos tomemos parte activa de ella: ahora ya no se puede hablar de «naturaleza en sí misma», ella será lo que el hombre quiera que sea. 

La civilización: consumidor de energía no renovable

Una de las características  de esta civilización es el gran consumo de energía no renovable. Este fenómeno no sería inquietante si se hubiera llevado con inteligencia y respeto, ya que todos sabemos que los recursos naturales están siendo explotados al máximo y se agotarán.

Entre dichos recursos podemos citar el carbón, el gas y el petróleo, además de otras fuentes de energía como las que alimentan a las centrales nucleares, ya que estas últimas las cuales han presentado riesgos enormes demostrados y de difícil control.

Subsanar todo eso y concertarlo para el bien común está siendo difícil,  además de existir otros peligros tales como las emisiones de gases con efecto invernadero, la desertización, la deforestación (no solo por la mano del hombre sino por de los incendios masivos), así como la intoxicación plástica de los mares entre otras formas de contaminación marina.

Falta de voluntad individual y colectiva

Esto por ahora no ha sido objeto de medidas adecuadas por falta de voluntad suficiente o inexistente. Estos atentados al entorno en el que vivimos hacen correr un enorme riesgo a la humanidad y dan la sensación de que, además que no todo el mundo piensa igual, existe una gran falta de madurez, tanto en el plano individual como colectivo. 

A lo anterior debemos sumar los desajustes actuales del clima, tales como las tempestades, temblores, ciclones, inundaciones, tsunamis, etc., que principalmente son consecuencia de las agresiones que producimos al mundo en que vivimos “todos” desde hace miles de años.

El agua potable, el “oro blanco”

El problema mas importante y va a llegar a ser crucial es el del agua potable, uno de los cuatro elementos indispensables para la vida del hombre y de los animales que no es una excepción a la ley natural, no vivirías sin tu 70% de agua en el cuerpo aproximadamente, no obstante, un habitante de cada seis tiene problemas para acceder al agua dulce; su falta puede alcanzar a uno de cada cuatro habitantes antes de medio siglo debido al aumento de la población y al difícil acceso a las fuentes de agua dulce y su contaminación. 

Los grandes especialistas en la materia están de acuerdo en decir que la apuesta de este siglo XXI será el «oro blanco» en lugar del «oro negro», con todos los riesgos de conflictos que ello supone, aunque hay maneras muy sencillas de obtener agua dulce sin riesgos ni contaminación, se impone una toma de consciencia global del problema. 

El aire: otro factor degradante

La industria, la calefacción y el transporte (tanto por tierra como por aire) participan en la gran degradación de la calidad del aire, ensuciando la atmósfera y, por ende, los cuatro elementos en general, lo que es una fuente de gran riesgo para todos. 

Esa suciedad del aire conlleva gradualmente a importantes riesgos para la salud y la vida en general, y particularmente para la especie humana. 

La hipertrofia de la ciudades

Por supuesto que las zonas urbanas son las más afectadas por este fenómeno y no debe aumentar mas su urbanización. En este orden de ideas, la hipertrofia de las ciudades constituye un peligro para el equilibrio de la sociedad que no debe ser descuidada. En cuanto a su crecimiento creo que el gigantismo no puede favorecer al humanismo, en el sentido en que lo entiendo. Porque nos lleva necesariamente a generar malestar e inseguridad ciudadana. 

Los animales y la Naturaleza

El comportamiento del hombre hacia los animales forma parte, igualmente, de sus relaciones con la naturaleza. Es un deber amarlos y respetarlos porque todos forman parte de la cadena evolutiva de la vida, y tal como los crea la naturaleza en la Tierra, ya todos son agentes de la evolución total porque todos son canales del universo y cada especie tiene su motivo para crecer. Son  indignas las condiciones en que viven muchos de ellos y en la forma que son exterminados. En general, considero que la convivencia debe incluir a todos los seres del planeta porque todos vivimos en el mundo. 

Pitagoras dijo: «Mientras que los hombres continúen destruyendo sin piedad a los seres vivos de los reinos inferiores, no conocerán ni la salud ni la paz. Mientras se masacre a los animales, se matarán entre ellos. Porque quien siembra la muerte y el dolor no puede recolectar la alegría y el amor». 

Al ser el hombre hijo de la Tierra y al ser la Tierra hija del Universo, el hombre es por tanto un hijo del Universo. Los átomos que componen el cuerpo humano provienen de la Naturaleza y pueden encontrarse en los confines del Cosmos, lo que hace decir a los astrofísicos que «El Hombre es un hijo de las estrellas».