Todos los seres humanos tenemos debilidades y puntos “flacos” en nuestra personalidad o carácter. Normalmente creemos que nuestras sensaciones de incomodidad o dificultad, se encuentran en el “afuera”. Tendemos a pensar que nuestras circunstancias, es aquello que en un momento determinado, nos produce incomodidad, desasosiego, ansiedad, tristeza o depresión. 

Si bien es cierto, las dificultades con las que nos encontramos los seres humanos hoy en día, en medio de tanta incertidumbre: una pandemia, un cambio de orden mundial, cambio de la estructuras sociales y políticas tal y como las conocíamos hasta hace muy poco, nos mueven y por supuesto nos agobian y nos producen estrés, porque el futuro parece incierto. 

¿Te has preguntado porqué todos tenemos maneras distintas de enfrentar esta situación?

Al fin y al cabo, hay a quienes les produce más miedo y estrés que a otros. Como en todas las situaciones de la vida, depende del “cristal” con el que lo miremos y ese “cristal” está hecho de lo que somos, de las herramientas con las que contamos internamente como individuos para enfrentar nuestra vida. 

La base de las herramientas con las que contamos como individuos para afrontar nuestra vida se forja desde muy pequeños, cuando aún no somos ni remotamente conscientes de ello, pero así se forja… La seguridad, estabilidad y amor (en general) que nos pueda proporcionar nuestra familia nuclear, formada por nuestros padres y hermanos, son parte fundamental de nuestra autoestima y de la seguridad en nosotros mismos. Si esto se logra de manera adecuada, tendremos una solidez personal para sobreponernos y adaptarnos a los cambios que se puedan producir a lo largo de nuestro camino. 

Ahora bien, como es lógico cuando somos niños, todo lo que nos rodea hace su labor en forjar nuestro carácter, estamos a cargo de otras personas que, como seres humanos, pueden llegar a tener dificultades para ofertarnos un marco estable donde desarrollarnos sanamente. De esta manera podríamos tener algunas dificultades, para adaptar nuestro “cristal” cuando somos adultos. 

Una vez que llegamos a la adultez, nosotros mismo podemos atender esas carencias, entendiéndonos mejor y modificando nuestra percepción de la realidad, nuestro punto de vista… Así pues, desarrollaremos nuevas destrezas para enfrentar nuestras vidas de la manera más sana posible. 

Y… ¿Cómo es esto posible?, ¿Cómo podemos acceder a esa etapa de nuestras vidas para auto-ayudarnos?. Pues la respuesta es a través de nuestro niño interno, haciéndonos conscientes de esas carencias, necesidades y hasta reclamos no atendidos. 

En Tejemimeneje te proponemos acercarte a tu niño interno de una manera muy especial; queremos que te veas a ti mismo como un pequeño adorable al que vas a querer dar todo aquello que no le habías dado antes… Te verás frente a frente contigo y aprenderás a quererte mucho. 

A través de un proyecto artístico de formación que tiene como objetivo explicar, desarrollar y enseñar técnicas de tejido de fibras, para que puedas contar de por vida con una herramienta que te aportará relajación y autosatisfacción. 

Así pues, aprenderás una conexión más estrecha y cálida con tu propio yo. También encontrarás hermosas piezas tejidas, como por ejemplo nuestro #minime que harán que adores al niño que llevas dentro….

¡Adorarás a tu #niño interior! ¡Síguenos! @tejemimaneje ¡Queremos compartir contigo esta aventura! 

Si te interesa más información sobre tejer y el estrés:

Tejer una herramienta de supervivencia