Comienzo retomando entre líneas una declaración del actor Ernesto Alterio en el periódico La Razón a raíz de haber doblado al Grinch: «Me gusta la parte de él que no comulga con lo establecido… He aprendido a que no hay que tenerle miedo a ser diferente, a no seguir las normas»

– ¿Y por qué tomo esas líneas?, porque ellas revelan un poco de mi vida. Dejé de poner el arbolito, nada de llenar mi casa de adornos navideños ni vivir de fiesta. Una pérdida importante cerca de la Navidad me robó ese sentido de festividad, los niños crecieron y se perdió un poco de esa magia infantil y, he de confesar, es más fuerte que yo la flojera de tener que recoger, en algún mes del año nuevo (que podía ser febrero o abril), todo ese decorado.

Entonces descubrí que, en realidad, esa parte de la celebración no era lo que para mí significa la Navidad.

Disfruto ir a la misa de Gallo con mis hijos y, después de misa tomar un chocolate caliente con el cual brindamos por el nacimiento de Jesús; no renuncio a hacer las hallacas (plato típico venezolano en Navidad) como tributo a mi abuela María Luisa, quien nos reunía en torno a la mesa para prepararlas; no puede faltar en casa una mesa puesta de manera especial, como lo hacía Ilse, mi madre, para cenar en familia; y luego de la cena hay frutos secos, turrones y Sidra, como solía preparar Ubaldo, mi padre.

¡Esa es mi Navidad!, mis tradiciones, el disfrute de compartir con mi familia y mantener vivo el sentimiento del renacer de Jesús.

Y es que la verdadera intención del Grinch era procurar que la gente recobrara el sentido real de la navidad, “La Navidad (en latín: nativitas, ‘nacimiento’)… que conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén” (1), alejar lo superfluo que la sociedad de consumo nos ha llevado a realizar y volver a disfrutar de la familia unida en la tradición.

Entonces, mi mejor deseo para todos en esta navidad, donde quiera que se encuentren, con la propia familia o con la familia que la vida les haya proporcionado (en especial para todos aquellos que nos hemos hecho migrantes), es tomar aquellas cosas que les hagan revivir lo que, para cada uno, en su corazón, les haga sentir la verdadera tradición y así vivan su propia Navidad.  

¡Crea tu propio Grinch y disfruta de una Feliz Navidad!

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Navidad