Una de las fuerzas más importantes que motivan al hombre es EL MIEDO

Gobernar a base del miedo es sumamente eficaz. Si usted amenaza a la gente con que los va a degollar, luego no los degüella, sino que los engancha a un carro, les azota, y les inflige otras torturas, la gente dirá: “ bueno, por lo menos” queriendo decir que no es tan grave, “virgencita que me quede como soy”. Eso se debe al miedo.

Igualmente, ya que el miedo asusta mucho,  si empieza usted por dar el shock, si comienza usted por asustar muchísimo a la gente, pero luego les castiga un poco menos,  dicen: “¡ay, pues menos mal, no nos han fusilado, qué bien!”.

El miedo hace que no se reaccione, el miedo hace que no se siga adelante, el miedo, mire usted, es más fuerte casi, desgraciadamente, que el amor o la bondad; Y hoy en día, el miedo nos lo están dando todos los días: los periódicos, la televisión y otros medios.

Pero somos libres de pensar, y es más libre un librepensador dentro de una cárcel que un guardia que lo custodia, porque el guardia está defendiendo lo que no es suyo y fastidiando al semejante. Y no es libre, el guardia no es libre, el que es libre es el de dentro.

Mire, hay una anécdota preciosa que la contaba Salvador Madariaga en un libro suyo que se llama “España”, que se publicó allá por los años 30: En tiempos de la República, en Andalucía, había elecciones, y entonces el capataz de un cortijo iba a hablar con los jornaleros desempleados que estaban en la plaza  y les daba un duro, o dos duros, para que votaran por el cacique. A uno de esos le da un duro o dos, pero el jornalero se los tira al capataz y le dice: “En mi hambre mando yo”. Es de lo poco que puede decir el hambriento, por lo menos que en tu hambre mandas tú. A mi eso me impresiona mucho , lo he contado mucho y lo he dicho en mis clases. 

¿Qué se le puede decir a un hombre que está en la nada? Que sea consciente, que tenga libertad interior, que se apruebe a sí mismo con razón. Y es lo que  debemos hacer todos los nómadas, ante todo el miedo que pretenden infundirnos por el coronavirus, ser conscientes y actuar por nosotros mismos siguiendo el criterio de los expertos, sin dejarnos influenciar por rumores y noticias falsas que sólo pretenden sembrar el miedo.

José Luis San Pedro · Filósofo · Escritor, humanista y economista