Podría comenzar este artículo describiendo los orígenes del cacao, quiénes fueron los primeros en utilizarlo o cómo su uso fue evolucionando hasta llegar a lo que conocemos hoy. Sin embargo, he preferido quedarme con el nombre científico que recibe el árbol de donde procede: Theobroma cacao, que en griego significa “alimento de los dioses”. ¿Quién podría negar que es así?

El chocolate, grosso modo, no es más que la mezcla que se obtiene de las semillas del cacao en pasta con su manteca a la que se le pueden añadir otros ingredientes como la leche, el azúcar, conservantes, frutos secos, entre otros.

Un estudio de la  revista “Journal of Sexual Medicine” indicaba que el chocolate tenía un rol importante para ayudar a producir buen humor, generar sentimientos afectivos y contribuir a la reducción de sensaciones de carácter depresivo.

Está claro el motivo de su vinculación con la expresión de sentimientos. El amor, la amistad, el agradecimiento, el detalle junto al desayuno o en el puesto de trabajo. Cualquier razón es válida. El chocolate es el objeto material que pretende demostrar lo que representa esa persona especial para nosotros. No es una tarea fácil pero, como diría mi madre: “¿a quién le amarga un dulce?”, y menos si es un chocolate.

Y es que basta con analizar lo que podemos sentir cuando degustamos un bombón en cualquiera de sus presentaciones. No me voy a detener tampoco en “dictaminar” cuál es el mejor del mundo. Lo importante es saber apreciarlo.

El día de los enamorados puede que sea el producto directo del marketing de los nuevos tiempos en el que cualquier fecha sirve para “abarrotar” tiendas y restaurantes.  Pero, ¿quién puede negar que sea un día para celebrar el amor?. Y sí, también lo es para dedicar un chocolate en forma de corazón en el que se reúnan todos los deseos que queremos transmitir.

En alguna publicación de las tantas que se escriben sobre las ventajas de este producto encontré un término que me llamó la atención: “chocohólicos” o adictos al chocolate. Entendiendo esta debilidad como algo que no es negativo. Los extremos nunca son buenos, pero comenzar a salivar de manera constante con tan sólo pensar en el chocolate es un síntoma que debe ser corregido cuanto antes.

En resumidas cuentas,  si usted y esa persona especial son “chocoadictos”, les invito a compartir este 14 de febrero con el más apasionante y provocativo manjar bañado con chocolate que se puedan imaginar, y aprovechen la ocasión para dar rienda suelta  a los mejores y más entrañables sentimientos que los puedan acompañar.

Y ante esta súplica para deleitarnos con chocolate, ¿qué tal si preparamos un Brownie  con Cheescake? Son dos preparaciones pero muy sencillas.

Brownie con Cheescake

Para el Cheesecake necesitaremos:

  • 250 gr. queso crema
  • 1 yema de huevo
  • 70 gr de azúcar

Y para el Brownie:

  • 140 gr. azúcar
  • 70gr de azúcar moreno
  • 120gr mantequilla
  • 2 cucharadas colmadas de cacao en polvo
  • 150gr de chocolate negro (a partir de 70%)
  • 3 huevos (tamaño mediano)
  • 125gr harina

Preparación_

Precaliente su horno a 170º.  Lo recomendable es un molde rectangular o cuadrado. El mio es de 22 x 22 cm. Engrasamos.

  • Comenzaremos con el Cheesecake:

Pondremos los 3 ingredientes  y los batiremos hasta que nos quede una mezcla unificada y cremosa

  • Seguiremos con el Brownie:

Colocaremos el chocolate negro cortado en trozos y al baño María junto a la mantequilla, cuando estén integrados lo retiramos del fuego. Una vez templada esta mezcla (nunca caliente) añadiremos los huevos uno a uno. Luego el azúcar y finalmente la harina y el cacao (previamente tamizados).

Una vez tengamos este mezcla, la echaremos en el molde. Nos quedará una masa bastante densa, extenderemos con una cuchara, por ejemplo, para que quede bien repartida en todo el molde.

El paso final será colocar la mezcla de Cheescake por encima, intentando extenderla y haciendo movimientos con una cucharada o tenedor para que quede medianamente integrado (no se trata de mezclar. La capa de Cheescake debe quedar medianamente veteada)

El tiempo de horneado varía. Puede alcanzar hasta los 45 – 50 minutos (como en mi caso) sin embargo, a partir de los 30 primeros minutos introduciremos un palillo. Debe salir con algo de miga. Sabremos que está listo cuando lo haga de esta forma y no con restos de mezcla en crudo.

…. y es que a veces veo dulce

Brownie-con-cheesecakeEduNoda