Hoy tengo el grandísimo placer, querido lector, de hablar de un ser majestuoso en todos sus ámbitos. Tal día como el 8 de marzo de 1911 se conmemoró por primera vez el Día internacional de la mujer en Europa, desde entonces quedó marcado para la posteridad, como nuestro día, el Día de la mujer.

Es increíble cómo con el paso del tiempo las mujeres hemos ido adquiriendo importancia en el sector del vino. En la antigüedad, las mujeres con sus peonadas en la tierra, regaban sus manos con el caldo de esta fruta, para elaborar un producto divino, el vino. Pasaba el tiempo y cada vez eran más las mujeres que trataban la uva, puesto que para su recogida se necesita de delicadeza para que el producto no sufra. Así pues, fuimos caminando en el sector hasta llegar a convertirnos en grandes iconos del mundo vitivinícola.

Como sucede con Pascaline Lepeltier, la cual se acaba de convertir en la mejor sumiller de Francia a sus 38 años, pionera en la defensa de los vinos biológicos y detractora de los vinos con muchos aditivos, quien califica a estos vinos como caldos muy manipulados. Para mí es todo un ejemplo a seguir, llegar a ser la embajadora número 1 en tu país, en cuestión del vino. Tampoco nos podemos olvidar de nuestra tierra, mi tierra, la que me vio crecer, en la cual podemos destacar las Bodegas Victoria Ordóñez, donde Victoria estuvo vinculada al mundo vitivinícola desde pequeña, ya que su padre era pionero en la distribución de vinos de alta gama en Málaga. Otra mujer todoterreno, pero un poquito más alejada de nuestra querida tierra es Emma Villajos, mujer con grandes dotes. Ya que con sus conocimientos adquiridos como ingeniera agrónoma formó su maravillosa bodega Valdelacierva situada en La Rioja, ciudad por excelencia de los mejores vinos tintos del territorio español. Reconociéndose, así pues, por mantener el ADN característico de la uva que confabula este maravilloso caldo que te hará llegar al punto más álgido de esplendor.

Bueno, llegado a este punto en el que os he contado un poquito sobre la mujer y su importancia en esta profesión, os voy a hacer mención a una mujer que para mí es la más importante de todas, la madre que me parió.

Aún recuerdo esas tardes en las que mi madre llegaba oliendo a mosto de la recogida de uva, nuestra vendimia, ya que mi tierra se caracteriza por ser pionera en la uva Pedro Ximénez, y teniendo el gran placer de pertenecer a una de las D.O más importantes y reconocidas en este sector. Recuerdo ese olor de los domingos de septiembre, los que dedicábamos a recoger los sarmientos del viñedo de mi abuelo, poca cosa, porque solo era un par de fanegas. Pero nunca se me olvidará de dónde nació mi pasión por esta profesión tan bonita, y quien me dio el valor de la recogida de la uva, en su sutileza en la vendimia. Mi madre, esa gran mujer de armas tomar ¡jejeje!

Para terminar con este pequeño elogio a la mujer, solo me queda decir:

¡Gracias mamá!, por hacerme mujer.