Proceso es sinónimo de transcurso en el tiempo.

Hoy no es momento de filosofar, me siento a observar el panorama, intrincado, de la situación de Venezuela, y sólo quiero compartir mis observaciones, esperando que tal vez puedan dar una visión clara y resumida y, ojalá, la esperanza necesaria, contra los momentos de desesperación en los cuales sentimos que no se está haciendo nada.

Hemos visto cómo el régimen madurista ha echado mano a las más insospechadas y maléficas acciones para demostrar su “poder”: la quema de vehículos cargados con ayuda humanitaria, la intercepción de un buque con ayuda humanitaria en las cercanías de las aguas territoriales por parte de barcos artillados de la Armada venezolana, pasando por el asesinato de aborígenes a quienes admiraba por su resistencia a la colonización y que ahora declara como enemigos, hasta recurrir a presos (criminales confesos) para atentar contra la población civil cuando presencia con pavor cómo sus fieles aliados militares comienzan a darle la espalda.

Mientras, el gobierno legítimo de Juan Guaidó, pareciera vivir una realidad paralela, haciendo vida diplomática con personeros y entes internacionales, buscando apoyos para su nueva situación personal y política, haciendo acto de presencia en un concierto para obtener una ayuda humanitaria que no se concreta en la asistencia a la población en franca necesidad, y sin tomar una decisión fáctica contra la usurpación de Maduro y su camarilla.

Eso es lo que se puede observar desde la posición de “abogado del diablo”, pero colocando una lupa a toda esa situación, podemos ver otras cosas y sacar otras conclusiones.

El “poder” de Maduro, estratégicamente se ha basado y se basa en hacer creer a la población que sin su protección y ayuda no puede sobrevivir (como cualquier régimen comunista/populista), ya que el hambre que padece, la necesidad de insumos médicos y el dinero necesario para la subsistencia (medios todos que han sido secuestrados por su propio gobierno), solamente él y su gobierno pueden proveerlos. Pero en su amplia ignorancia, aun a sabiendas de sus malos manejos, no toma en cuenta que vive no sólo en un país, sino en un país que pertenece a una comunidad internacional, y que allí sus crímenes no tendrán perdón porque, en última instancia, la población venezolana, en su actual situación de crisis y conflicto, está protegida por el IV Convenio de Ginebra de 1949 (del cual es parte desde 1956), el cual reza en su Artículo 2 de la Aplicación del Convenio: “Aparte de las disposiciones que deben entrar en vigor ya en tiempo de paz, el presente Convenio se aplicará, en caso de guerra declarada o de cualquier otro conflicto armado que surja entre dos o varias de las Altas Partes Contratantes, aunque una de ellas no haya reconocido el estado de guerra” (subrayado de la autora) (1). Y así mismo, especifica en su Artículo 4 de la Definición de las personas protegidas: “El presente Convenio protege a las personas que, en cualquier momento y de la manera que sea, estén, en caso de conflicto o de ocupación, en poder de una Parte en conflicto o de una Potencia ocupante de la cual no sean súbditas” (2), con lo cual, la población de Venezuela estará protegida más allá de Maduro.  

Así mismo, se empeña en demostrar, de cualquier manera, ser capaz de ofrecer la necesaria fuerza defensiva de la nación, utilizando medios atroces, ya antes mencionados, sin contar con que queda al descubierto, y plenamente desasistido jurídicamente cuando, en el Artículo 5  de las Derogaciones, del mismo convenio se establece que: “Si, en el territorio de una Parte en conflicto, ésta tiene serias razones para considerar que una persona protegida por el presente Convenio resulta fundadamente sospechosa de dedicarse a actividades perjudiciales para la seguridad del Estado, o si se demuestra que se dedica, de hecho, a dichas actividades, tal persona no podrá ampararse en los derechos y privilegios conferidos por el presente Convenio que, de aplicarse en su favor, podrían causar perjuicio a la seguridad del Estado” (3)

Y finalmente, en lo referente a lo establecido en el IV Convenio de Ginebra, y ante las últimas acciones tomadas por el gobierno ilegítimo de Maduro, respecto a la entrada de la ayuda humanitaria, el Convenio establece en su Artículo 23 de los Envíos de medicamentos, víveres y ropa: “Cada una de las Altas Partes Contratantes autorizará el libre paso de todo envío de medicamentos y de material sanitario, así como de objetos necesarios para el culto, destinados únicamente a la población civil de otra Parte Contratante, aunque sea enemiga. Permitirá, asimismo, el libre paso de todo envío de víveres indispensables, de ropa y de tónicos reservados para los niños de menos de quince años y para las mujeres encinta o parturientas” (4); y por supuesto, cualquier acción contraria a tal disposición, será adecuadamente condenada y castigada.

¿Conclusión respecto a Maduro? Está dando brazadas de náufrago y cometiendo los errores que le llevarán al castigo internacional, pero estos temas no se resuelven con inmediatez, son procesos que ameritan tiempo de revisión, consulta y procedimiento. Y si ello no fuera posible porque, a órdenes de Cuba se mantuviera en el gobierno hasta, como él mismo ha dicho, “lo saquen con los pies por delante”, para justificar y realzar el ideal comunistoide de la revolución, así como ha sido para la buena propaganda del referendo cubano celebrado el domingo 24 del mes en curso, de cualquier manera nos libraremos de él y, para Venezuela y para el mundo, no quedará impune pues tendrá el castigo de la memoria histórica.   

Y ahora toca revisar las acciones de Guaidó, su respaldo nacional y sus apoyos internacionales.   

No voy a redundar en el estudio constitucional donde el Presidente Interino encontró, en la legalidad nacional, el asidero jurídico para su juramentación, pero sabemos que fue el primer paso certero hacia la salida de la crisis actual. Y sobra mencionar el apoyo que ha recibido y continúa recibiendo “in crescendo” por parte de la población, la cual constata a cada paso, que las acciones y decisiones del presidente legítimo son tomadas con la necesaria precaución y el estudio calculado de legitimidad de las mismas.

Por otra parte, recurrir a los apoyos internacionales para hacer vigente la participación de nuestro Estado en el ámbito internacional y en la participación como Parte Contratante en diversos convenios y tratados internacionales, tiene la intencionalidad, no sólo del reconocimiento de la figura del presidente interino y legítimo, sino la posibilidad cierta de poder recurrir a sus preceptos para, como se menciona anteriormente, lograr las sanciones necesarias al régimen usurpador, sino además, trazar conjuntamente con ellos las líneas de acción para el restablecimiento de la democracia en nuestro país.

En tal sentido, el apoyo regional de los presidentes demócratas de Colombia, Chile y Paraguay, en ocasión del concierto promovido por Sir Richard Brandson, confirió al evento la necesaria magnitud de procedimiento para reconocer y hacer viable la recolección de medios para concretar la ayuda humanitaria para Venezuela. Sin perder vista que el presidente interino Juan Guaidó, dijo que dicha ayuda entraría “sí o sí” el 23 de febrero, pero, que si no era el 23, sería el 24 o el 25, pues ante las situaciones de crisis no se puede establecer términos de tiempo.  

Así mismo, no es casual que aparezca en el escenario de la actual situación el “Grupo de Lima”, sobre el cual llama la atención saber que su creación no tiene relación con la situación actual, sino por el contrario, que la misma fue creada con anterioridad, a vistas del rumbo que llevaba nuestro país y ahora hace inminente su aparición como instrumento regional con unos objetivos claros respecto a nuestra nación como se puede leer a continuación: “El Grupo de Lima (abreviado en ocasiones como GL), es una instancia multilateral que se estableció tras la denominada Declaración de Lima, el 8 de agosto de 2017 en la capital homónima, donde se reunieron representantes de 14 países con el objetivo de dar seguimiento y buscar una salida pacífica a la crisis en Venezuela. Entre otras cosas, exige la liberación de los presos políticos, pide elecciones libres, ofrece ayuda humanitaria y critica la ruptura del orden institucional en el país sudamericano”… “organismos como la Organización de los Estados Americanos y la Unión Europea, además de la oposición venezolana, han dado su respaldo a dicho documento” y “En febrero de 2019 se incorporó a Venezuela, más precisamente al gobierno interino de Juan Guaidó” (5)   

Visto lo anterior, es fácil comprender que lo que vivimos en la actualidad por parte del gobierno legítimo de Venezuela, no es un capricho ni una decisión “ad hoc”, sino una acción largamente procesada por parte de la oposición que, como todo proceso, toma su tiempo antes de actuar.

Igualmente, al revisar los objetivos del Grupo de Lima, comprendemos que, guiados por el ánimo pacifista del mismo, no era de esperar que en su última reunión en fecha 25 de los corrientes, se solicitara o se determinara, el uso de la fuerza y la invasión de nuestro territorio por fuerzas militares. Dicho punto, quedó entrelineado en las ponencias de algunos de los ponentes como un último recurso que queda, de alguna manera, fuera de las competencias del Grupo, pero en la capacidad de los Jefes de Estado de los países miembros y sus colaboradores.

En otro orden de ideas, en cuanto al respaldo de la comunidad internacional, ésta se hace más inminente y necesaria, cuando algunos personeros de la defensa del régimen (colectivos paramilitares, integrantes del ELN y efectivos policiales), en sus actuaciones contra la población nacional en regiones fronterizas con Colombia y Brasil, traspasan dichas fronteras en una incursión armada.

Vistos así los hechos y las circunstancias, es fácil comprender que la situación que enfrentamos no puede ser solucionada bajo la influencia de la pasión y su consabida precipitación, de hecho, ya tenemos algún ejemplo nefasto histórico al respecto. El tiempo es nuestro mejor aliado para ser completamente eficaces en la resolución del presente conflicto y el establecimiento de bases sólidas para el futuro que todos deseamos para Venezuela. Copiando una frase me atrevo a decir que: ¡vamos muy bien! (gracias a la prudencia y certeza de la oposición en manos del presidente interino Juan Guaidó y gracias a los desaciertos del régimen)

Una reflexión final: si al régimen le ha tomado 20 años de tiempo y no ha logrado nuestra sumisión, ¿por qué vamos a pretender sacarlo en 30 días? Los nómadas con raíces y todos los venezolanos de fe sabemos que “el tiempo de Dios es perfecto y alcanza para todo”

Notas:

  1. https://www.icrc.org/es/doc/resources/documents/treaty/treaty-gc-4-5tdkyk.htm
  2. Ibidem
  3. Ibidem
  4. ibidem
  5. https://es.wikipedia.org/wiki/Grupo_de_Lima