¿Qué decir en estos días que no se haya dicho ya, que pueda de alguna manera ayudar a nuestros lectores?

Mucho hemos leído y en algunos casos hasta vivido, historias tristes, emotivas, desalentadoras y hasta aterradoras sobre la realidad del COVID 19. Sabemos de las bajas humanas que ha causado este virus en varios países y de la amenaza que se cierne sobre aquellos a los cuales está llegando. 

Sabemos también de los esfuerzos sobrehumanos que está haciendo el personal médico y paramédico en todas partes del mundo, con emergencias saturadas y unidades  de cuidado intensivo (UCI) casi colapsadas. Ellos están haciendo su parte: asistiendo, experimentando, curando y salvando vidas, con turnos de trabajo extenuantes, llenos de incertidumbre y en algunos casos con insumos médicos inapropiados para las circunstancias.  Sin embargo, y a pesar de todo esto, están saliendo adelante y en muchos casos ganándole la batalla al virus.

También están aquellos que trabajan en el sector farmacéutico y en la investigación médica. Ellos están haciendo lo suyo. 

Y no podemos olvidar a quienes trabajan en  supermercados y otros negocios esenciales para mantener nuestros hogares abastecidos; a quienes cultivan los alimentos que llegan a nuestra mesa; a quienes limpian nuestras ciudades; al personal de seguridad de todo tipo de comercios y centros comerciales. Sin dejar a un lado a bomberos y policías, indispensables para resguardar el orden público, hacer cumplir las leyes y ayudarnos en todo tipo de emergencias.

Queda entonces nuestra parte como ciudadanos, todos aquellos que no trabajamos en algún  tipo de servicios esenciales. ¿Qué hacer? ¿Cómo ayudar? Pues por simple y banal que te parezca la respuesta: Quédate en casa

Sí, hay muchas cosas que también podríamos hacer y aquí les vamos a enumerar algunas de ellas: 

• Hacer el mercado o las compras para nuestros vecinos mayores, padres y abuelos. 

• Comprar productos no perecederos y llevarlos a algún refugio para personas sin hogar. Ellos más que nunca necesitan de toda nuestra ayuda, pues con la gente en sus casas no tienen ni siquiera para un café y en la calle son pasto fácil de enfermedades, así que son un sector muy vulnerable.

• Comprar medicinas básicas para tener en casa y llevárselas a personas que vivan solas.

Igualmente, en algunos vecindarios de Massachusetts y Chicago en los Estados Unidos, por solo nombrar algunos sitios,  hemos visto fabulosas iniciativas para ayudar a las personas más necesitadas que no tienen cómo comprar comida. 

Han transformado esas pequeñas librerías de barrios (donde se colocan libros para que los vecinos los tomen sin costo alguno)  en alacenas de alimentos no perecederos para que quien los necesite, pueda simplemente tomarlos de forma gratuita. Y para que, de la misma manera quienes puedan y quieran, dejen alimentos para donarlos a su comunidad. ¡¡Sencillamente hermoso!!

Y ni hablar de nuestros paisanos venezolanos, de los médicos con estatus de refugiados que se encuentran en España y que se ofrecieron para trabajar como personal de apoyo en los hospitales y clínicas. Estos profesionales apasionados por su carrera y conscientes de su juramento hipocrático, se ofrecieron como voluntarios en los centros hospitalarios. Muchos de ellos no cuentan aún con las reválidas necesarias para ejercer su carrera, pero sí tienen toda la formación y las ganas de poner sus manos y corazón de manera incondicional al servicio de sus comunidades para  salvar vidas: ¡inspirador!

También, muchos de nuestros connacionales en otros países, (no solo médicos) han ofrecido ayuda donde se encuentran, como voluntarios en sus áreas de competencia o haciendo cualquier otra cosa, que pueda ser de utilidad en el momento presente.

El venezolano que se encuentra en otras latitudes sí puede ser de mucho aliento para sus nuevos vecinos. Nosotros hemos desarrollado, gracias a los desafíos que nos ha tocado enfrentar en nuestro país, una cualidad muy importante para sobrevivir en situaciones adversas: la resiliencia.  Y esto nos ayuda a adaptarnos, y a ser útiles a quienes nos rodean, pues mantenemos la calma. 

No hemos vivido esta situación, pero sí cosas similares. Sabemos que lo más importante en situaciones límite es adaptarse, reinventarse y ser empático con quien nos rodea. Así que aunque estemos todos, o la mayor parte de nosotros en cuarentena, no olvidemos algo fundamental: para salir adelante de esta delicada situación, debemos ser empáticos, conscientes y solidarios.  

Ayudando al vecino te ayudas a ti mismo. Ayudar en lo que se pueda, como se pueda y cuando se pueda. Y si no encuentras nada útil o no se te ocurre nada seguro, piensa que lo mejor de todo cuanto puedes hacer es no contagiarte y eso lo previenes quedándote en casa. Por elemental que esto te parezca, tal vez sea la acción más grande que puedas realizar. La más valiosa y necesaria en este momento. Así que piénsalo: quédate en casa y salvarás muchas vidas. Incluso la tuya.

Sí, sobreviviremos a esta pandemia: con empatía, consciencia y solidaridad. Quédate en casa. Sé parte de  la ola que puede traer calma a este mar agitado. Todos juntos sí podemos. Quédate en casa y salva vidas