A través de mi ventana veo: veo los tendederos con ropa fría, familias que se asoman a sus ventanas a respirar aire “limpio” esperando las 8:00PM para aplaudir a los nuevos héroes de la historia. Un momento que se ha transformado en la catarsis más grande que se tiene, minutos de alegría dentro de tanta incertidumbre, miedo, pero sobre todo: preguntas.

Entre tanto, llega el 5 de abril, mi cumpleaños y el de muchos otros arianos, guerreros de la luz, líderes en su caminar, amigos con lealtad, duros de quebrar y temperamentales como el mar. Hoy bajo un nuevo mundo me veo y observo.

Llamadas inesperadas, textos llenos de emoticones simpáticos, gifs animados con miles de globos y bambalinas, mensajes privados felicitando mi vuelta al sol o mi llegada a este mundo cansado que busca limpieza, reconstrucción, empatía, unión, y sobre todas las cosas tolerancia y respeto.

Lloro al mismo tiempo que descargo sobre las teclas de mi computador. Les juro que jamás me había sentido tan cerca y lejos al mismo tiempo de todos y cada uno de los que han pasado por mi vida. ¿Será cierto que todo va a estar bien…seremos los mismos…?

Lo que sí les puedo decir es que yo simplemente estoy. Estoy drenando sin entender mucho de nada de lo que escribo, siendo este un ejercicio muchas veces difícil de ejecutar por falta de tiempo o por el ruido que tanto nos atormenta. Mas generalizando, puedo decir que siempre me ven positiva, alegre, llena de vida y energía, pero hoy no puedo sentirme igual: no soy la misma, pero la buscaré, lo prometo.

Estoy agradecida de estar viva, de tener al compañero de vida más perfecto a mi lado quien siempre me da aliento para continuar en los momentos más turbulentos, de contar con un núcleo familiar tan duro como el mío, impresionada de la cantidad de personas que me ven con esos mismos ojos que proyectan los ojos de mi corazón, más incrédula de lo que siento.

5 de abril de 2020 marca un capítulo en mi vida. Descubro que somos marionetas de un plan superior, y que dentro de nuestras propias capacidades o plan divino, hoy más que nunca, tenemos que buscar la luz interior y conectar con aquello que nos hace realmente vibrar. Eso que es capaz de transformar la tormenta en calma, la oscuridad en claridad y la soledad en el amor más puro que hay y que solo tú puedes acariciar.

No tengo palabras para agradecer sus hermosos mensajes en confinamiento, me dan fuerza para continuar y luchar para que muy pronto los pueda abrazar, a cada uno de ustedes, donde quiera que estén…

Paz profunda