¿De dónde nos viene el celebrar el día de San Valentín, quien era él y por qué esta fecha en concreto, por qué no cualquier día, como dicen algunos o todos los días para los más escépticos?.

Vamos a hablar de la historia que encierra este día y esta fecha.

San Valentín era un sacerdote que vivió en el siglo III, ejercía en Roma. En aquel entonces gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras. El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador celebrando matrimonios en secreto y popularizando a San Valentín como patrón de los enamorados. El emperador lo encarceló y los días que estuvo esperando en prisión para su ejecución vió que la hija del juez de la prisión era ciega y él por medio de oraciones pidió a Dios que la joven tuviera la dicha de poder ver; lo ejecutaron el 14 de febrero del año 270. La joven Julia recuperó la vista y en agradecimiento al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo del amor y la amistad duradera. Pero si algo es cierto es que nos encanta San Valentín,  es maravilloso!, no se si en todas los países pasa, pero en los países latinos es increíblemente importante: vas paseando por las calles y ves los puestos de flores llenos de rosas rojos, blancas, los girasoles, los claveles y un sinfín de tipos y colores de flores y una infinita cantidad de regalos y detalles que ese día nos hará derramar alguna lagrimilla. Aunque muchos dicen es un día sin ninguna importancia, muchos somos los que esperamos ansiosos a que llegue y qué mejor demostración de amor que preparar una cena romántica y espectacular.

Aquí va nuestra sugerencia para el postre, que para nosotros siempre es lo más importante :))

Tartaleta de fresas y mascarpone

  • Masa quebrada 1 paquete
  • 2 cucharaditas de harina para la superficie de trabajo
  • Mantequilla para engrasar el molde

Crema de mascarpone

  • 2 hojas de gelatina (4 g gelatina en polvo)
  • 60 ml nata líquida
  • 125 g azúcar
  • 500 g mascarpone
  • 40 g fresas

Preparación_

Engrasar el molde con mantequilla. sobre una superficie de trabajo enharinada, extender la masa hasta lograr un grosor 2 mm y colocamos sobre el molde engrasado, presionamos, ajustamos y recortamos los sobrantes, reservamos y guardamos en la nevera. Precalentar el horno a 170° C Retirar la masa de la nevera y con un tenedor pinchar la base de la masa para evitar que se hinche la masa, colocamos un trozo redondo de papel de hornear sobre la masa y cubrimos con judías o garbanzos secos hasta formar una capa uniforme. Horneamos durante 20 min, luego sacar del horno y retirar las judías o garbanzos, si la masa aún está clara volvemos a poner de nuevo en el horno sin tapar hasta que coja un poco de color, retirar del horno y dejar que se enfríe. Crema de mascarpone Ponga las hojas de gelatina en un cuenco pequeño con agua muy fría, dejar durante 10 min. En un cazo colocamos la nata y el azúcar y la llevamos a ebullición, escurrimos muy bien la gelatina y diluimos dentro de la nata, retiramos del fuego y dejamos enfriar. Ponemos el mascarpone en un bol y removemos con una espátula y vamos añadiendo la mezcla anterior poco a poco y mezclamos hasta obtener una masa homogénea. Colocamos sobre la masa horneada, ya fría con la crema de mascarpone, la guardamos en el congelador hasta que se cuaje por completo. Mientras tanto lavamos las fresas y ponemos a escurrir sobre un paño, retiramos las hojas y cortamos por la mitad o a lo largo, terminamos la tarta disponiendo las mitades de las fresas sobre la crema.

¡A disfrutar!