¿Qué usted vive en Caracas y, ya en noviembre, se pone un saquito, y si es muy “snob,” hasta una bufanda? como si vive en Maracaibo y comienzan “los hielitos… ¡Usted no sabe lo que es frío!

Imagíneme a mí, en mi bella Granada, muy cerquita de la espectacular Sierra Nevada, intentando filosofar con las neuronas congeladas.

Otro choque migratorio: ver en la revista Vogue esas modelos ataviadas de invierno es un placer y, hasta andar turisteando con abrigo y guantes suele ser genial, pero tener que hacer vida con temperaturas entre 5º y -5º, les juro que es algo que, nosotros, tropicales, no podemos imaginar… mucho menos soportar.

Hace once años que esta ciudad me acogió, no son dos días, y aún así padezco del frío intenso. Valga decir que Granada es una ciudad de temperaturas extremas, aquí no hace un poquito de calor en verano, aquí tenemos flama; y en invierno no hace frío, andamos como cebollas con unas cuantas capas de ropa.

Pero Granada no es un caso único. Lo cierto es que la mayoría de quienes emigramos desde América Latina tenemos que enfrentarnos, entre otras cosas, al drástico cambio de temperatura.

Incluso, generalmente nosotros solemos presentar bajos niveles de vitamina D, porque nuestros organismos están acostumbrados a niveles mucho más altos de exposición solar, y entonces tenemos que recurrir a suplementos de esta vitamina y pararnos en la calle cual lagartos a tomar sol.

Y no se le ocurra que, si el día en invierno está soleado, usted puede salir con un poco menos de abrigo: entonces es cuando más frío hace. Por el contrario, si está nublado, si llueve o si nieva, la temperatura sube (un poco).

Creo que como experta en frío, como tantas otras personas, puedo atreverme a darle algunos consejos para cuidarse en invierno: algo básico es no respirar por la boca, estar conscientes de mantener la boca cerrada para evitar laringitis y faringitis, use su nariz que tiene un sistema de calentamiento del aire. Dado que las extremidades del cuerpo son las que menos flujo sanguíneo tienen, procure mantenerlos adecuadamente abrigados (lo mejor es la lana); y cuando salga abríguese muy bien, pero en cuanto entre a cualquier lugar cerrado, quítese el abrigo y la bufanda porque, si no, su cuerpo se calentará de más y, al volver a salir, el golpe de frío seguro le traerá un buen resfriado.

En cuanto a la vestimenta, lo primero que debe saber es que, casi ningún abrigo que traiga de los países del norte y centro América le será suficiente para este clima. Y entonces, ¿que comprar en tu nuevo destino? Mi primer consejo es no comprar prendas pesadas, ya que tendrás que usar más de una prenda de abrigo, elige ropa ligera y que tenga forro polar o de pelo. También es importante que tengas algún abrigo impermeable para los días de lluvia y nieve. Como las neuronas se congelan, no olvide que sus abrigos deben tener capucha o en su defecto usar gorro o sombrero. Y por supuesto, imprescindibles medias y guantes, que sean térmicos, polares o de lana.

Hasta la ropa de cama debe ser diferente, o no podrá dormir por el frío. Encontrará sábanas especiales de invierno que mantienen el calor corporal y también puede recurrir a mantas eléctricas o, lo más sencillo y que funciona de maravilla: compre una bolsa de agua caliente (que son muy económicas) y colóquela entre las sábanas antes de dormir y déjela allí toda la noche.

También es el momento de compartir unos churros con chocolate o una deliciosa taza de té, al calor de unos buenos amigos y una agradable conversación, porque en invierno también hay placer y le invito a disfrutarlo.

Estamos comenzando el año y es sabido que enero y febrero son los meses más fríos, así que espero que mis recomendaciones sean útiles y mientras, yo me pondré un gorrito para poder seguir filosofando con ustedes.

Que el frío no te ahuyente, ¡siembra tus raíces con calor latino donde quiera que estés!