Filosofando…

En estos días de celebraciones decembrinas, tenemos algo más que conmemorar: por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 4 de diciembre del año 2000, cada año se conmemora el Día Internacional del Migrante en fecha 18 de diciembre.

Sin embargo, no he encontrado bombos y platillos de tal celebración en las redes, como sucede con otros eventos, a pesar del peso que hoy en día tiene el tema de la migración a nivel mundial. Y creo que se debe a una falta de conciencia sobre lo que ha significado históricamente la migración y su papel actual.

¿Se han detenido a pensar, en algún momento, que el mundo que conocemos es el fruto de las migraciones? ¡Pues es así! A la caída de la edad media, los griegos emigraron a Roma, Alejandro Magno fue un gran migrante, los ingleses emigraron a América y conformaron los Estados Unidos, los europeos emigraron a África y a Centro y Sur América y, de alguna manera, transformaron esos contextos socio culturales, y hasta los chinos han migrado en cantidades considerables.

En general, la humanidad ha tenido, históricamente, tradición migratoria. Haya sido por curiosidad, por presión ante situaciones sociopolíticas o por ansia de poder. Y hoy en día, que tanto se habla de la globalización, ningún signo más evidente de lo que verdaderamente pudiera ser un mundo globalizado, que la integración socio cultural de los pueblos con el respaldo jurídico que asegure la dignidad de los migrantes.

Siento que hace falta cambiar los anteojos con los cuales se ve a los migrantes pues, los que se usan en la actualidad, están empañados y sólo dejan ver un aspecto de la realidad. El aspecto menos agradable de la migración, que es en el que más hincapié se hace, no es falso, no es inventado; es lo que es, igual que en una casa: una boca más que alimentar, alguien más a quien vestir y cuidar. Pero si limpiamos los anteojos y atisbamos mano de obra, conocimiento, talento, progreso y enriquecimiento, estoy segura que la visión cambia radicalmente.

Y para ello voy a voltear la tortilla, desde mi propia experiencia en Venezuela, para explicarme mejor. No puedo imaginarme ese país sin los españoles que, en principio nos llevaron desde la religión hasta mucho de nuestra gastronomía; los italianos con su conocimiento y fuerza que colaboraron a la construcción de muchas infraestructuras, los portugueses que nos dieron el pan de cada día, los chinos que nos transpolaron su cocina en maravillosos restaurantes, o mis profesores argentinos o marroquíes de alta talla intelectual, por nombrar algunos ejemplos tangibles. (estos ejemplos no son restrictivos y se mencionan de manera aleatoria).

Y al final es casi una opción de vida, que yo particularmente recomiendo: si todo tiene un lado positivo y un lado negativo, ¿Por qué engancharse sólo en lo negativo? Está bien ser objetivo y poner las cosas en balanza pero… intenta que la balanza se incline más hacia lo que te beneficia.

Así que mi mejor propuesta para celebrar el Día Internacional del Migrante es aprovechar ese cúmulo personal que cada uno trae, hacerlo propio y compartir con tus compatriotas la alegría de aprender de otro ser humano, un ser tan humano como tú, aunque venga del otro lado del mundo.