FILOSOFANDO_

Filosofar en este momento para una venezolana no es nada fácil, porque el corazón se encuentra ahora ocupando el espacio del cerebro. Pero intentaré desvestirme de las emociones.

En primer término quisiera hacer una aclaratoria para todos nuestros lectores, en tanto muchos de ellos no son venezolanos y algunos siéndolo pueden tener confusión al respecto, y me refiero al hecho de la “juramentación presidencial de Juan Guaidó”. Es comprensible, sobre todo, que países que no tienen un sistema de gobierno en forma de República desconozcan, no solo nuestra constitución sino lo que es un Plebiscito. Sin entrar en demasiadas honduras legales, un plebiscito es equivalente a un referendo referido a cuestiones políticas o legales, es decir, una consulta a la ciudadanía para aprobar o no una decisión política o legal. En el caso que nos ocupa, Venezuela, la figura del plebiscito se encuentra en el Artículo 233 de la Constitución, donde reza: “Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: …así como la revocación popular de su mandato.” (1). Sumando a lo anterior la tradición venezolana que conoció el primer plebiscito el 19 de abril de 1810 en su proceso de independencia. Y adicionalmente, el  mismo Artículo reza más adelante: “… Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.” (2) Por lo tanto, Juan Guaidó no se autoproclama, sino que en su rol de Presidente de la Asamblea Nacional (legítimamente constituida) ejerce el mandato de la Constitución Nacional y, para hacerlo aún más legítimo, lo somete a plebiscito, juramentándose ante los miembros de la Asamblea y ante la ciudadanía.

Aclarado el punto anterior, quiero retomar el tema de la participación ciudadana, que es lo que me ocupa en este artículo. Y volviendo a colocarme mi traje emocional, debo decirles a viva voz que ¡el mundo está con ¡Venezuela!, sí, porque la ciudadanía venezolana le pertenece tanto a los individuos que poseen dicha nacionalidad, como a los extranjeros nacionalizados y a todos los individuos que conviven en el país indistintamente la nacionalidad que posean; y ha sido así como, tanto en Venezuela como en el resto del mundo, los ciudadanos venezolanos se han reunido para celebrar en plebiscito la aprobación de la juramentación de Juan Guaidó como Presidente Interino de Venezuela, abriendo una puerta ancha y alta por la cual transitaremos todos hacia el futuro de una Venezuela mejor.

El 23 de enero hubo en Venezuela alrededor de cincuenta y tres (53) concentraciones, lo cual es más del doble de los estados que conforman el país, cada una de ellas con récord de asistencia ciudadana, e incluso en alguna de ellas salió la policía… ¡a acompañar la manifestación como ciudadanos que son!, pero eso no fue todo, ciudadanos venezolanos pertenecientes a la diáspora se concentraron en muchas ciudades del mundo, y estos ciudadanos acompañados por nacionales de los países de acogida también apoyaron el plebiscito venezolano.

Y en referencia a ello, no puedo dejar de mencionar la participación que hubo en España, donde me encuentro. En Madrid, se registró la mayor concentración que se haya registrado hasta ahora, con un conteo aproximado de 7.000 personas en la Plaza del Sol, pero no solo la capital se hizo presente, ciudades como Málaga, Huelva, Sevilla, Granada, Barcelona, Córdoba, Alicante, Coruña, Gijón, Lugo, Ourense, Pamplona, Tenerife, Zaragoza y otras, también estuvieron presentes con sus respectivas concentraciones. Y es que,  como he mencionado en otra ocasión: los migrantes también forjamos país desde donde quiera que estemos.

(1)  https://venezuela.justia.com/federales/constitucion-de-la-republica-bolivariana-de-venezuela/titulo-v/capitulo-ii/

(2)  Ibídem.