Mi primera columna de «La Buena Ola en el mundo» en este portal se la dediqué a esos héroes anónimos y cotidianos que nos topamos diariamente en las calles. Esos inmigrantes venezolanos de los últimos dos años, que producto de los tremendos desafíos que confrontaban en nuestro país, Venezuela, decidieron partir sin importar si el momento o las condiciones serían propicias para ellos en su tierra de acogida y a pesar de todo, como buenos guerreros, han salido adelante.

Hoy, por el contrario, escribiré sobre un venezolano, amigo personal y muy querido, que partió hace muchos años, buscando un lugar amable donde fuera capaz de vivir de su arte ya que en nuestro país la tarea era complicada, por decir lo menos. Afortunadamente, encontró su lugar en España, que lo recibió con los brazos abiertos al constatar la calidad del personaje.

Se trata de un artista, creador a tiempo completo, que desde hace casi 18 años comparte su saber, su arte y su magia como cuentacuentos en Barcelona, y que en 2019 celebra sus 35 años de casado con el arte. Se dice muy fácil, pero 35 años ininterrumpidos viviendo del arte no son poca cosa.

Su nombre es Rubén Martínez Santana, oriundo de La Victoria, estado Aragua, periodista egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), creador de «Cuentos bajo la sombra» en la UCV en 1984, pionero del movimiento de narración oral en Chile (1993-1994) y del movimiento de grupos de cuentacuentos en Cataluña (2002-2008). Rubén dirige desde 2010 el Festival de Narració Oral de Barcelona, Munt de Mots. Es profesor del programa de formación de narradores orales «Atrapa la Paraula», del Consorci de Biblioteques de Barcelona, desde 2002. Ha dictado talleres y conferencias sobre narración oral en la Universidad Autónoma de Barcelona (primavera 2004 y 2005), la Universidad Jaume I (mayo 2003), y l’Institut del Teatre (2010).

Vivir del arte no es sencillo en casi ningún país, sin embargo, la constancia de su acción, su perseverancia y por supuesto, la calidad de su trabajo, le han permitido ocupar los puestos que ocupa y marcar pauta en el campo de la narración oral en Barcelona, asunto nada simple cuando nos detenemos a pensar que justamente Cataluña es la única comunidad española donde el castellano no es el idioma dominante, si bien se puede vivir y trabajar completamente en español. A pesar de este reto, como él mismo lo dice, pudo forjarse una carrera como cuentacuentos utilizando solo el castellano e incluso resguardando su acento venezolano central. Esto tiene un mérito doble cuando hablamos del campo de la narración oral y la escrita, que es justamente su campo de competencia, pues Rubén es periodista, cuentacuentos, profesor, actor, titiritero, escritor y músico, aparte de un ser humano de excepción. Su instrumento es la palabra y de ella vive.

De su pluma han salido varios libros, entre cuentos, teatro y poesía. Sus trabajos han sido publicados en El Tiempo (Bogotá, 1990); El Mercurio (Santiago de Chile, 1993); El Nacional (Caracas, 2002); «Le Monde Diplomatique» (2006). Como músico tiene siete discos en su haber, de los cuales cuatro han sido lanzados en España: «Calicanto» (2009), «La sed de la sal» (2015), «Kika» (2016) y su más reciente CD «Cucarachita Martínez y Ratón Pérez» (2018), lanzado en la plataforma digital cdbaby a mediados del año pasado. Un gran logro, sin duda alguna.

Rubén Martínez Santana ha sido enormemente prolífico también a nivel de creación teatral y dramaturgia desde sus inicios en 1984. Escribió «Campana de Silencio» en 1992, y «El Román de la Rosa», obra de títeres, en 1995, entre otras. También la «Misa de Réquiem» en 1992, en honor a un amigo común.

Rubén Martínez Santana ha obtenido diversos premios y reconocimientos en sus diferentes campos de creación, lo cual es una gran satisfacción para el autor y una garantía de calidad para quien lo lee y lo sigue, ya que no se puede complacer a todo el mundo todo el tiempo, pero este creador ha llegado a unificar criterios en cuanto a su calidad y el alto nivel de sus piezas, sin importar el género. Algunos de esos galardones son el Premio Nacional de Narrativa Breve (1995), el Premio Nacional de Cuentos para Niños (1998), el Premio de Dramaturgia Ambiental (1990), el Premio de Dramaturgia Infantil Aquiles Nazoa (1998), el Premio Municipal de Teatro (1991), el Premio de Teatro Infantil Nacional (1992) y el Premio de Dramaturgia Infantil UCV (2017).

No quiero quedarme en la simple enumeración de todas las actividades que Rubén Martínez Santana ha realizado en sus 35 años de carrera artística, desde sus inicios en Venezuela hasta sus más recientes trabajos en España; lo que sí quiero compartir es que este artista nos ha obsequiado uno de los más exquisitos regalos que se pueden hacer a un país, y es permitirle a quienes lo conocen, que nos relacionen con las características más hermosas de nuestro gentilicio y del ser humano en general: creatividad, adaptabilidad, constancia, perseverancia, disciplina, coherencia, resiliencia, amabilidad, respeto, cortesía y humildad. Estas características, más allá de sus títulos, premios y galardones, que son bastantes, son sus más importantes insignias. Y si estuviese frente a él, ni siquiera podría presentarlo de esta manera, ya que él es adorablemente tímido y poco dado a hablar de sí mismo. Esto, sin duda, es también parte de su encanto, pues justamente por su sencillez, es sumamente fácil encontrar sus cualidades.

Muchas veces se apela por costumbre al viejo adagio que reza: «nadie es profeta en su tierra». Sin embargo, Rubén cosechó éxitos en Venezuela y hoy en otras tierras sigue cosechándolos. Y todo esto nos demuestra que sí se pueden alcanzar nuestras metas, aun en sitios lejanos. Con constancia y dedicación, todo se puede. Por eso me gusta reseñar el recorrido artístico y profesional de Rubén Martínez Santana, ya que además de inspirador, es lo que yo llamo reconfortante, pues nos recuerda que no hay obstáculo mayor que la falta de voluntad o la ausencia de esfuerzo.

Desde estas líneas de «La Buena Ola en el Mundo», al igual que desde «La Buena Ola», nuestro programa de radio de todos los sábados, sólo pretendo recordar que hay mucho más de positivo y constructivo en nosotros los venezolanos, que de negativo. Tanto dentro como fuera del país estamos haciendo un mundo mejor. Y cada venezolano de los que está afuera brillando y triunfando, es un pedacito de Venezuela que se reconstruye y ayuda a que rescatemos lo mejor que hay en todos nosotros.

Hoy hablamos de Rubén Martínez Santana, celebrando sus 35 años de vida artística y augurándole lo mejor. Esta columna no es más que un pequeñísimo homenaje a un creador a tiempo completo que por su labor incansable y sus múltiples éxitos, nos hace sentir el orgullo y la alegría de ser venezolanos.

¡Desde ¡»La Buena Ola» y «Nómadas con Raíces» nos unimos a tu celebración de aniversario, Rubén! y te deseamos cuando menos el triple de celebraciones como esta. ¡Feliz 35 aniversario y que sigan tus triunfos!

Chapeau, Rubén! ¡Sigue adelante con tus herramientas hechas de palabras, que nosotros continuaremos inspirándonos y contando tus cuentos!