Nómadas con Raíces, en su afán por descubrir a tantos migrantes increíbles, ha tenido el gusto de entrevistar a Héctor Torres Bustillos. Un venezolano que emigra a España con su esposa, y nos cuenta su historia desde la toma de esa decisión hasta el momento actual; cómo ha sido su transitar, su inserción, su reinvención y las raíces que ha echado en esta tierra de acogida, el reino de Granada

NCR: Héctor, quisiéramos saber ¿cómo fue el proceso, para ti y tu esposa, de tomar la decisión de emigrar a España?

Héctor: Nuestra decisión fue sencilla, sin embargo, tuvimos inconvenientes a nivel familiar, porque tanto mi familia como la de mi esposa no estaban de acuerdo con nuestra decisión. Pero dada la situación que se estaba planteando en Venezuela, nosotros lo teníamos muy claro. Además, yo tuve la oportunidad de venir a Barcelona dos años antes, en 2001, por cuestiones de trabajo, y quede encantado con la gente y el estilo de vida, y entonces me dije que debía volver y que me encantaría vivir en España.

NCR: ¿En qué momento emigran y en qué condiciones?  

Héctor: Nos vinimos en el año 2003, sin nada delante ni detrás, un poco a la aventura, a buscarnos la vida y rehacernos la vida aquí pues el futuro en Venezuela ya no pintaba nada bien. A pesar que ambos teníamos buenos puestos de trabajo, la economía no era todo lo que necesitábamos para establecer una familia.

NCR: ¿Y por qué venir a Granada?

Héctor: A pesar que la mayoría de los migrantes llegan a Madrid o Barcelona, se dio la circunstancia que una vecina de mi esposa estaba viviendo con su esposo en Granada, concretamente en Almuñécar, y en las navidades del 2002 ellos viajan a Caracas y tenemos la oportunidad de compartir con ellos y comentarles nuestro plan de venir a España. En vista de eso, ellos nos ofrecen llegar a su casa y de esa manera comenzamos a agilizar los trámites de legalización de documentos personales y de estudios para venirnos.

NCR: Al venirse ¿llegaron directamente a Granada?

Héctor: Llegamos a Málaga donde nos recogieron nuestros amigos y de allí fuimos a Almuñécar, allí comenzó nuestra aventura.

NCR: ¿Cómo ha sido el tránsito desde ese momento?

Héctor: Ha sido bastante difícil, sobre todo porque veníamos sin trabajo y había que buscarse la vida en cualquier cosa, pero ya con 16 años aquí, podemos decir que ha valido la pena.

NCR: ¿Qué experiencia profesional y laboral traían ustedes de Venezuela?

Héctor: Mi esposa, Jenny, es Licenciada en Educación Infantil y trabajaba en un pre-escolar bilingüe en Cumbres de Curumo, y yo soy Economista y trabajaba en Digitel en el área de planificación financiera.

NCR: Y al llegar a España, ¿Han podido insertarse y trabajar en aéreas relacionadas con sus conocimientos y experiencia?

Héctor: Hasta la actualidad yo no trabajo en nada de lo que he estudiado. Mi esposa sí está en un área relacionada, trabaja en una guardería, aunque no ejerce todas las competencias que conoce. Yo he trabajado en muchísimas cosas: en bazares, en un kiosco en Almuñécar, en el área administrativa de una empresa de fontanería, en una tienda de telefonía como comercial, y finalmente me he reinventado en mi carrera profesional en el área de seguros. Realmente, he tenido que reinventarme mucho porque nunca antes había trabajado de cara al público sino en cargos muy administrativos, metido en oficinas. Una vez surge la crisis en España por la burbuja inmobiliaria, pasamos una temporada complicada porque ambos nos quedamos sin empleo y ya que no encontrábamos nada en la zona de la costa donde nos encontrábamos, decidimos venirnos a Granada capital y fue una decisión muy acertada.

También mi esposa tuvo que reinventarse, hizo un curso de estética, trabajando haciendo manicure y pedicure, como dependienta de tienda, hasta que logró encontrar trabajo en varios colegios.

NCR: ¿Cómo valoras tú la vida del migrante?

Héctor: La vida de migrante es bastante difícil, aunque el estar en España te ayuda en el tema de idioma y muchas costumbres similares con las de Venezuela, pero si no tienes nexos familiares y/o de amistad, es bastante duro. Separarte de tus raíces es bastante fuerte, sin embargo, ni mi esposa ni yo nos hemos arrepentido de haber emigrado y estar aquí. E incluso la familia, con el paso del tiempo y ante la situación cada vez más precaria en Venezuela, nos dicen que menos mal que nos vinimos.

NCR: Ahora cuéntame, Héctor, ¿Cómo ha sido reinventarse y sembrar tus raíces latinoamericanas teniendo dos hijas en Granada?

Héctor: Tenemos esa suerte de haber tenido a nuestras hijas aquí en Granada, que son nuestro orgullo, y tratamos de inculcarles la educación de Venezuela porque discrepamos con algunas cosas de la educación española pues hay mucho liberalismo, la juventud trata muy mal a sus padres y maestros, y es difícil porque ellas están día a día en el colegio y ven cómo se comportan sus compañeros, pero poco a poco ellas se van dando cuenta de cómo deben ser las cosas.  Por otra parte, tuvimos la suerte de tenerlas mediante la Seguridad social, lo cual nos daba un poco de temor, por estar acostumbrados en Venezuela a tener seguro privado y atención en clínicas particulares, pero nuestras dos experiencias han sido magnificas. Oriana, la mayor nació en el hospital Santa Ana en Motril y Valentina, la pequeña, nació en el Clínico San Cecilio en Granada Capital.

NCR: ¿Qué valoran ustedes de la vida con sus hijas aquí en Granada?

Héctor: Valoramos mucho el hecho que nuestras niñas viven en un entorno seguro, pueden ir al parque, caminar por la calle sin temor a robos, hasta ir solas al colegio, aquí la vida es totalmente distinta a lo que se vive ahora en Venezuela.

NCR: Y en cuanto a la inserción social de ustedes, ¿qué me puedes decir?

Héctor: Es difícil el tema de hacer amistades porque la cultura española es un poco distinta a la nuestra y amistades como nuestros amigos de Venezuela es imposible tener. Aunque no puedo negar que tenemos un buen grupo de amigos españoles.

NCR: ¿Qué recomendación le darías a los nuevos migrantes venezolanos, de acuerdo a tu experiencia?

Héctor: Que deben llegar con humildad, hay que saber ser, respetar las costumbres, no querer imponerte, comenzar poco a poco, “sembrar tus semillas”, “compartir sus raíces” sin imponerse y poco a poco irán recogiendo los frutos. Y siempre agradecer a quienes les hayan ayudado a abrirse camino.

NCR: ¿Qué cosas valoras de la cultura española respecto a la nuestra?

Héctor: Dos cosas, sobre todo: la confianza en la honestidad de los demás y la excelente costumbre de no quedarse lo que no es suyo.

NCR: ¿Algo más que quieras agregar para cerrar la entrevista?

Héctor: Claro, me queda agradecerles esta oportunidad y ponerme a la orden aquí en Granada, ciudad de la que estoy enamorado, para cualquier persona que necesite orientación en el tema de seguros, que con mucho gusto les ayudaré.