Cristina Yaraví Riera García
Cristina Yaraví Riera García  NCR-Julio-2019

Filosofando_

Filosofando en mi rincón, lo típico sería estar dándole forma a las ideas entre la deliciosa bruma del humo de un cigarrillo (esa era mi sensación y mi modo), con esa falsa imagen de intelectualidad. Pero aquí no pretendo darle un sermón a nadie ni, mucho menos, erigirme en ejemplo; sólo quiero, ahora que me siento con las fuerzas necesarias, contarles, Nómadas, un poco mi historia reciente después de decidir dejar de fumar.

No voy a comenzar diciéndoles cuántos años tenía fumando porque, de verdad, me da vergüenza, sí, ahora me siento avergonzada de haber estado tanto tiempo atentando contra mi maravillosa vida, confórmense con saber que fueron muchos años, algo así como dos terceras partes de mi vida. Y en este punto les confieso que me encantaba (y aún hoy me encanta) fumar y por ello siempre pensé que jamás dejaría el cigarrillo.

Abandonar un vicio no es fácil, mucho menos cuando bajo la normalidad de tu vida se esconde un alto nivel de angustia y una nostalgia infinita, que es la realidad de todos nosotros, los Nómadas que andamos Sembrando Raíces por el mundo. La mayor dificultad se debe a que, aunque no sea real, quienes fumamos, o comemos, o bebemos, o cualquier otra cosa viciosa, sentimos que ese es nuestro escape, nuestro consuelo: ¡son puros juegos sucios de nuestra mente! Además, tanto le hemos dedicado al vicio que, para colmo, nuestro cuerpo nos reclama cuando siente su ausencia.

Lo que sí les voy a comentar es que ¡hace dos meses que dejé de fumar!, escrito con admiraciones porque ha sido mi empeño y mi valentía de no probar ni un cigarrillo más, aún cuando todavía hay momentos en los cuales mi cuerpo me reclama la nicotina. Pero no sólo ha sido mi triunfo, hay algo más que les voy a decir a continuación.

Para todos los Nómadas con Raíces que se encuentran en España, existe un plan nacional de salud que ofrece ayuda para dejar de fumar. Si por la razón que sea decides ponerle un punto final al tabaco, y no te sientes capaz de hacerlo por ti mismo, debes ir donde tu médico de cabecera y hablarlo con él. Así lo hice yo y me ha sido de gran ayuda.

Mediante el médico de cabecera lograrás que se te aplique un tratamiento específico para dejar de fumar, el cual podrás adquirir a un precio muy accesible con tu tarjeta de la Seguridad Social. Hay diferentes tratamientos para ello y será el médico quien determine cuál es mejor en cada caso. Yo les comento que a mí me han recetado unas pastillitas que son las que bajan la ansiedad al no fumar, me permiten estar junto a fumadores sin la tentación de encender un cigarrillo y, sobre todo, me ha ayudado a manejar la traición de mi mente y mi cuerpo que a ratos me dicen: ¡qué rico sería en este momento un cigarrito! Y en vez de hacerlo, respiro profundo, tomo un poco de agua y me distraigo con alguna otra cosa en vez de quedarme enganchada en la idea de fumar. Además, gracias al tratamiento, esos “ataques” no duran más de 20 minutos. Debo agregar, que este recurso no es sólo para migrantes, cualquier persona residenciada en España puede acceder a esta ayuda.

En mi experiencia, y lo digo para que quien quiere lo reflexione, además de la dependencia física, he comprobado que la mayor traba para dejar de fumar son los hábitos: el cigarrillo después de comer, el que acompaña al cafecito, esa actividad que no inicias sin fumarte un cigarro… en fin, que nos hemos condicionado como ratones de laboratorio a ciertas acciones con recompensa… “una recompensa que nos mata”.

Por supuesto que me sé de memoria el cuento aquel: a mí no me va a pasar o de algo nos tenemos que morir o ya lo dejaré. Sin presión y sin intento de convencerles, ojalá este escrito les haga al menos pensar. Yo lo estoy logrando y más adelante les contaré mis experiencias y mis cambios, de momento mi piel está diferente y yo más bonita, ¡ja, ja, ja!

Si los Nómadas con Raíces hemos sido capaces de dejar nuestra vida atrás para comenzar de nuevo en otro país, y nos hemos adaptado a esta nueva vida, te aseguro que tu mente y tu cuerpo se adaptarán a vivir sin el cigarrillo.