Filosofando, una vez más… pero de una extraña manera: filosofando con el corazón. 

Y en esa rareza escribo en un pentagrama que inicia con un silencio, luego una serie de notas blancas porque quizá semejan el vacío que inunda mi alma, y a continuación las notas negras que brotan de mis ojos, en cerrado luto, ¡porque la mataron!

Fueron ellos, los insensibles, envidiosos y acomplejados, aquellos ineptos que al alcanzar el poder sólo pueden destruir todo aquello que no comprenden, para que nadie sepa de su ignorancia (creen ellos) y para eliminar eso que atenta contra su ego.

Ella, que nación en el glorioso año en el que cayó la última dictadura en Venezuela, en aquel 1958, y que por ende ha plenado 62 años de arte nacional y trascendencia internacional. 

Todo ello ante el titular de sultanadellago, del dieciséis del mes de octubre, que rezaba: “Mataron a la Orquesta Sinfónica de Maracaibo”. 

Y no fue el virus, no tiene que ver con el Covid-19 que está matando a nuestros allegados, no, es que además de ese dolor nos matan una de las pocas cosas que puede consolarnos, llenarnos y hasta animarnos: nos matan la música. 

Fueron ellos. No conformes con haber castigado a la orquesta y a sus músicos a vivir en la miseria, en su enconado odio debían culminar la tarea: y así hicieron saqueándola; cual banda de facinerosos, encabezados por Wolfgang Viloria, quien bajo el título de Secretario de Cultura del Estado Zulia empuñó el arma invisible de la maldad, comandando a sus secuaces para despojar de bienes muebles e inmateriales a lo exiguo que ya quedaba de la orquesta.

 Pero queda en nosotros la tarea de resguardar su memoria, los brillantes tiempos de los años 80, sus incursiones en el mundo musical internacional, su composición con músicos venezolanos, argentinos, colombianos y hasta polacos, y el honor de haber sido declarada Patrimonio Artístico de la Nación.

Si el recuerdo no muere, cuando mueran los criminales, volveremos a escuchar sus acordes, ¡porque la música es eterna!

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Nos encanta como escribe Cristina Yaraví Riera, ¿a ti también? lee este otro artículo que seguro lo disfrutaras. Nostalgia