FILOSOFANDO_

Sin Ellas – Daniel Habif #danielhabif

Vemos a Juan Guaidó Márquez: valiente, arriesgado, con coraje, firme, sencillo, humilde y fuerte. Vemos a un Juan que en su lucha (nuestra lucha) no escatima en afrontar al enemigo, lo vemos entre altos mandatarios y diplomáticos, lo vemos subido al techo de una camioneta y también a un andamio y, lo vemos protector y tierno con su hija entre los brazos.

Y todo sucede a la luz pública, ante seguidores y detractores, como un superhéroe de serie, como si tuviera un escudo invisible que lo protegiera de todo mal. Y yo no cuestiono la fe… seguramente tiene gran protección desde allá arriba. Pero yo quiero dar otra óptica, una más terrenal.

Juan es el hijo de Norka Márquez. Una mujer fuerte, sobria, de voz dulce y firme. Maestra de profesión, una mujer venezolana que, con entereza, sobrevivió a la catástrofe del estado Vargas por los deslaves, cuando perdió su casa y todos sus bienes. Como tantas otras, se divorcia y sigue adelante reconstruyendo su vida y sacando adelante a sus dos hijos, y manteniendo el contacto con el padre de sus hijos porque el valor de la familia es muy importante. Una mujer de fe que, ante los peligros, las amenazas y las adversidades, se entrega y entrega a los suyos a Dios y a la Virgen del Valle. ¡Y esa es la leche que ha mamado Juan! Esas son sus bases y sus valores, la capa interior de su escudo, la más suave y la más contundente.

Por si eso fuera poco, Juan se casa, en 2013, con Fabiana Rosales. Otra mujer venezolana, nacida en la zona de los andes de Venezuela, a quien precede la fama de los “gochos” de ser gente recia, por lo cual podemos adivinar su carácter firme bajo su estampa dulce. Periodista y trabajadora por los derechos humanos, tareas nada fáciles cuando se vive en dictadura. Mujer creyente que ejerció de monaguilla de la Iglesia de Nuestra Señora de Regla, en el pueblo donde se crió. Es la mujer que, desde el primer momento de lucha siempre acompaña a Juan. Mostrando valentía cuando presencia que el Sebin se lleva detenido a su esposo, una presencia infalible y cercana en cada mitin, un apoyo invaluable cuando Juan anda por diversos países buscando recursos para la liberación de Venezuela y una gran cómplice cuando Juan desafía al régimen regresando al país por la puerta grande, ante la posibilidad de un encarcelamiento. Además, desde hace 22 meses, es la madre del gran amor de Juan: su hija Miranda Eugenia. Fabiana es la capa intermedia del escudo de Juan, la que le brinda soporte.

Pero el escudo requiere de una capa exterior, una capa que dé al mismo tiempo brillo y mesura, protocolo y determinación, y sobre todo astucia. Y es otra mujer quien ejerce ese rol. Esa desconocida, hasta ahora, es nada más y nada menos que la diplomática norteamericana y actual Subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Kimberly Breier. Además de su formación diplomática, la señora Breier ostenta una Licenciatura en Español y una Maestría sobre Estudios Latinoamericanos. Adicionalmente, se ha desempeñado durante más de una década para el gobierno estadounidense como analista de la CIA. Mejor compañía en temas internacionales no podía tener Juan.

Así que, más allá de las cualidades personales de Juan Guaidó y de su preparación profesional como Ingeniero Industrial con dos posgrados, además de su actividad política, sin desprecio a la figura masculina y sus aportes, ni mucho menos con tintes feministas, quiero apostar por aquel dicho que reza:

“Detrás (y junto) a cada gran hombre hay una gran mujer” … y Juan tiene a tres mujeres que constituyen su escudo invisible de superhéroe.

Fuentes fotográficas:

Revista Hola Venezuela

Venepress