Se me presentan nuevas fases, aperturas de rutas y conductas que ahora tengo permiso para ejecutar. Antes de comenzar a andar en esta nueva realidad por descubrir, me detengo a contar mis logros durante la cuarentena, obtenidos durante estas 13 semanas en las cuales me vi en la obligación de cumplir con las normativas que ni mi mami logró en mis épocas más rebeldes #quédateencasa #yomecuidoparacuidar

Mis logros comenzaron cuando me detuve a pensar, meditar, explorar opciones a corto y mediano plazo para la nueva vida que se presenta ahora ante mis ojos descubiertos; a pesar de las máscaras sanitarias que me cubren el rostro recordándome la constante e inminente amenaza de unos microorganismos que, al  igual que muchos otros, andan libres viajando por el planeta desde siempre y por siempre; entonces descubro que la clave de esta pausa es ahora ser y estar consciente de mi cuerpo, mi mente, mi espíritu y mi alrededor. Debo cuidar solamente eso. Debo ser constante en ese nuevo equilibrio que me reclama el planeta. Es una meta diaria, permanente e individual. Y me alegro por lo sencillo que es ahora mi nuevo plan. Totalmente práctico y alcanzable. 

Contabilizo objetivos logrados en el campo terrenal: 8 nuevos cursos complementan mi Curriculum Vitae, el cual envié a 3 empresas donde me gustaría pasar parte de mi día. Sí, ahora soy selectiva. Quiero sacar el máximo provecho de mis horas y en los espacios adecuados a mi forma de ser y ver la vida. 

Respiré y conecté con gente sensacional gracias a varios grupos, chats y videollamadas. Valoro mucho más a quienes me acompañan cada día a respirar que a la técnica gracias a la cual ahora controlo el flujo in-and-out del oxígeno, nitrógeno y argón.

Soy ahora aún más fanática de las terapias alternativas. Es un MILAGRO –i.e. MI LOGRO- cuando encuentro a esa guía que me habla directamente a mí. 

Gracias a la terapeuta Cristina Luz Domínguez por su introducción a la Reconexión Cerebral Delfínica desde mi México lindo y querido. Gracias a la Doctora Ofelia Granados Bellorín, quien me enseñó, desde mi ciudad natal Caracas, que “El inmigrante debe aprender a dominar su mente, para dominar su nuevo destino”.

Gracias a la psicóloga venezolana María Alejandra Barreto, quien me escucha desde antes del Covid-19  y ahora celebra mis logros.

Gracias a María, monitora de Tai Chi Chuan en Mijas, quien me centra en los bellísimos paisajes de la Costa del Sol con sus movimientos armoniosos y técnicas precisas de circulación del Qi (energía).

Activé mi aprendizaje de cuna por el trabajo voluntario y comunitario, conectando con mis hermanas de LEAN, “Asociación Civil sin fines de lucro conformada por gente con gran sensibilidad social, dedicada a la defensa de los derechos humanos y la consecución de ayuda humanitaria, favoreciendo directamente o a través de otras asociaciones o agrupaciones provinciales a venezolanos residentes en España y a quienes viven en Venezuela.” ¡Gracias por recibirme desde hace años en esta gran familia!

Me uní a otro grupo hermoso de voluntarios, El Vuelo de las Libélulas, quienes vuelan -literalmente por su pronta respuesta- para atender la emergencia alimentaria en España, ayudando especialmente a los vecinos en Benalmádena. ¡Gracias por compartir conmigo esta experiencia llena de bondad y generosidad!

Apliqué los ejercicios de arreglo y limpieza de 4 mujeres claves en esta disciplina de mi quehacer diario: mi hermana Mary, Raphaelle Giordano, Marie France Martí y Marie Kondo. ¡Gracias a todas! Merci beaucoup! Arigato gozaimasu!

Conecté con mi amigo de la infancia, Gamo Mattar, para desarrollar juntos un plan maravilloso que muestre a la gente lo mejor de sí. Pronto les contaré más detalles ya que actualmente estamos trabajando en optimizar las plataformas de conexión virtual para hacerlos cómplices de este movimiento global. ¡Gracias Gamo!

Despertó en mí la curiosidad por plasmar mi pasión por el chocolate en el ámbito de la pastelería artesanal. Gracias a mis 4 hermanas: Ceci, Kame, Mary y Cristy, y a mi ahijada Andreina, quienes me incentivan cada día a recrear las enseñanzas que nos brindó mi mami, La Gata Luciani, desde el momento de concebirnos y sigue animándonos a seguir su legado ahora a sus 88 años. ¡Gracias a estas bellas mujeres en mi vida!

Descubrí la fuerza de mi nombre e identidad como marca personal. Gracias a mis 3 comadres: Ana Cecilia, Isabela y Marie, por su amor, apoyo incondicional y aporte generacional en mi adaptación a una nueva era.

¡Gracias a mi hija Ameliana y esposo Paco por ser la parte más importante de mi vida!

Y gracias a todos mis sobrinos, mis cuñados, mis primos, familiares y amigos, los de aquí y los de otras ciudades en el mundo, por leerme y seguir queriéndome en cada etapa de cambio en mi existir.

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