Hablando de política. Pienso que hoy, igual que siempre, los hombres y las mujeres hemos sido literalmente llevados y conducidos a través de la inducción del pensamiento y de la emoción muchas veces también inducida, y otras empujados por el sentimiento colectivo adornado de ideas de libertad y paz que, al final, nos llevan en su nombre a la destrucción de nuestro hábitat y de nuestro ambiente: pienso que la política debe ser imperativamente renovada.

Los grandes modelos del siglo XX, basados en postulados sociales que pretendieron ser definitivos, tanto en lo que se define como derecha o izquierda extremas, nos han llevado a una involución de la razón y, finalmente, a la barbarie.

Los determinismos, es decir, la relación mutua entre estas dos ideologías totalitarias, nos alejan fatalmente de la necesidad del hombre a su autodeterminación del pensamiento y traicionan así su derecho a pensar libremente, escribiendo al mismo tiempo las páginas más negras de la historia.

La Historia ha descalificado tanto al uno como al otro, espero que para siempre, independientemente de nuestras ideas; ya que los sistemas políticos basados en un monologismo y sustentados en un pensamiento único, es decir, en el desencuentro exagerado entre el lenguaje del portavoz  y el lenguaje del mundo al que se dirige, han estado comunicando a menudo y tendiendo a imponer al hombre «una doctrina de salvación destinada a liberarle de su condición y a elevarle a un estado «paradisíaco».

La mayoría no piden a los ciudadanos que reflexionen, sino que crean  en lo que dicen o representan, lo que los hace parecerse a una «religión laica».

En sentido contrario, el mundo en su libre albedrío siempre será plural de pensamiento y deberá usar, para entenderse, el diálogo que es la forma de llegar a un acuerdo. Es decir, tener el ánimo de dialogar con los demás favoreciendo las relaciones humanas, y así, paralelamente, aceptar la diversidad de opinión y la diversidad de comportamiento, por lo que estas corrientes se nutren de intercambios, de interacciones e incluso de contradicciones.

Lo anterior es aquello que prohíben y se prohíben a sí mismas las ideologías totalitarias, y es esta es la causa por la que el Pensamiento Libre siempre ha sido rechazado por los totalitarismos de cualquier naturaleza.

Defender el derecho a forjarse o educarse libremente con sus ideas y expresarse con la misma facilidad y libertad es necesariamente la forma de que el ciudadano se supere y evolucione libremente, respetando lo mismo en los demás.

Observando el estado actual del mundo,  pienso que una República como forma de Estado debería de imponerse poco a poco, y me parece que la democracia continúa siendo la mejor forma de gobierno, lo que no excluye que tenga ciertas debilidades.

En toda democracia verdadera, basada en la libertad de opinión y de expresión, se encuentra generalmente una variedad de tendencias, tanto entre los gobernantes como entre los gobernados. Desgraciadamente, esta pluralidad es a menudo la causa de su división, con los conflictos que se derivan de ello. Esta es la razón por la que la mayor parte de los Estados democráticos manifiestan divergencias que los enfrentan continuamente y de manera casi sistemática.

Estas divergencias políticas, que gravitan por lo general alrededor de una mayoría y de una oposición, parece que ya no se adaptan o no quieren adaptarse a la sociedad moderna, ya que frenan la regeneración de la humanidad.

El ideal para cada nación en este aspecto, sería para mí, un modelo basado en el concepto de meritocracia, que favoreciera la formación de un gobierno procedente de todas las tendencias, reuniendo a las personalidades más evolucionadas, sabias y capaces en cada área, para dirigir los asuntos de Estado.

Esto sería un embrión de proyecto para el entendimiento actual y futuro de los Estados.

Tomado de ciertos pensamientos libres y filosóficos de los que bebo constante y libremente.